Historia antigua

Estado Islámico

El Estado Islámico (conocido en inglés como ISIS y en árabe como Daesh) es una organización terrorista autoproclamada que no cuenta con reconocimiento oficial de ningún gobierno ni de la ONU.

Orígenes

El grupo surgió en 2003, cuando Irak estaba bajo ocupación estadounidense tras los atentados del 11 de septiembre. Su fundador, Abu Musab al‑Zarqawi, de nacionalidad jordana, dirigía la rama iraquí de Al‑Qaeda y perpetró numerosos atentados contra civiles musulmanes en Irak y Jordania.

Zarqawi pretendía ir más allá de Osama Bin Laden: proclamó la necesidad de un yihad para crear un Estado islámico que abarcaría Irak, Siria, Jordania, Israel, Palestina, el norte de África y la península ibérica. Fue abatido por fuerzas estadounidenses en 2006, pero su ideología ya había sembrado muchas semillas.

El surgimiento del califato

Estado Islámico

Tras la muerte de Zarqawi, Abu Bakr al‑Baghdadi tomó el mando. En junio de 2014, en la ciudad iraquí de Mosul, se autoproclamó califa, es decir, sucesor de Mahoma, y anunció la creación de un califato donde, según su visión, todos los musulmanes vivirían bajo la "islámica original".

El grupo sigue una corriente salafista que interpreta el yihad como una guerra santa contra Occidente. Con un líder, territorio y bandera, el Estado Islámico se atribuye la autoridad para impartir justicia, aplicando penas de muerte a quienes no aceptan su dominio.

En 2011, al‑Baghdadi rechazó al doctor egipcio Ayman al‑Zawahiri como jefe de Al‑Qaeda, marcando una ruptura entre ambas organizaciones.

Apoyo externo y financiación

Más allá de su ejército regular, el Estado Islámico cuenta con miles de simpatizantes alrededor del mundo: jóvenes desempleados, marginados en sociedades occidentales y criminales radicalizados en prisiones. Este modelo ha sido descrito como “terrorismo sin fronteras”.

Los ataques inspirados en su ideología se han registrado en ciudades como Londres, París y Kabul.

Su financiación proviene del contrabando de petróleo, rescates por secuestros y venta de antigüedades. Las imágenes de la destrucción de estatuas son, en muchos casos, una fachada para vender los restos a coleccionistas y obtener recursos.

Presencia en Siria

Tras la muerte de Zarqawi, parte de sus combatientes se trasladó a Siria durante la Primavera Árabe (junio de 2011) y se unió a la rebelión contra el presidente Bashar al‑Assad. Pronto actuaron de forma independiente, aprovechando la debilidad del gobierno sirio, y capturaron ciudades como Raqqa (declarada capital del califato) y Palmira, donde destruyeron monumentos históricos.

En los territorios bajo su control, la población musulmana civil debía reconocer al califato o abandonar sus bienes; de lo contrario, eran asesinados o esclavizados. Cristianos y seguidores de otras religiones veían sus propiedades confiscadas o eran expulsados o ejecutados.

Presencia en Irak

Simultáneamente, el grupo lanzó ofensivas en Irak, ocupando ciudades estratégicas como Sinjar, Tikrit (cuna de Saladino y Saddam Hussein) y, sobre todo, Mosul en junio de 2014. Mosul fue recuperada un año después por una coalición internacional compuesta por EE. UU., Irán, Reino Unido, Canadá y el ejército kurdo peshmerga.

Respuesta internacional

Una coalición de alrededor de 60 países –incluidos EE. UU., Reino Unido, Francia, Japón y Jordania– lucha contra el Estado Islámico, apoyada por los kurdos iraquíes y fuerzas chiíes. Por su parte, el grupo ha recibido respaldo logístico y político de Corea del Norte e Irán.

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