En el Antiguo Egipto el maquillaje era una práctica cotidiana tanto para mujeres como para hombres.
Un ritual diario
Los egipcios se adornaban no solo con cosméticos, sino también con pelucas y tintes para el cabello. Estas aplicaciones tenían motivaciones rituales y simbólicas, más allá de la mera vanidad.
Protección y creencias curativas
El maquillaje de ojos, especialmente el kohl negro y el verde de malaquita, servía para proteger contra el resplandor del sol y evitar infecciones oculares. Además, se creía que estos pigmentos poseían propiedades curativas.