13 de mayo de 1649
Ese día se abrió el proceso judicial contra Carlos I, rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Un tribunal especial lo acusó de traición y de violar los derechos del pueblo.
Tras tres días de deliberaciones, el 16 de mayo el mismo tribunal declaró al monarca culpable y dictó la pena de muerte.
La sentencia se ejecutó el 30 de enero de 1649, cuando Carlos I fue decapitado en la Torre de Londres, marcando un hito sin precedentes en la historia constitucional británica.