La Guerra Civil estadounidense, que estalló en 1861, estuvo marcada desde sus inicios por una serie de enfrentamientos decisivos que definieron el rumbo del conflicto.
Batalla de Bull Run (Manassas) – 21 de julio de 1861
Conocida también como la Primera Batalla de Manassas, fue el primer gran choque armado entre la Unión y la Confederación. Se libró en el condado de Prince William, Virginia, cerca de los pueblos de Manassas y Bull Run. La victoria fue confederada, lo que demostró que la guerra sería larga y sangrienta.
Batalla de Shiloh – 6 y 7 de abril de 1862
También llamada Batalla de Pittsburg Landing, tuvo lugar en el suroeste de Tennessee. Con más de 23 000 bajas, es una de las batallas más sangrientas de la guerra. El resultado fue una victoria de la Unión, marcando un punto de inflexión estratégico.
Batalla de Gettysburg – 1 al 3 de julio de 1863
Desarrollada en y alrededor de la localidad de Gettysburg, Pensilvania, fue la mayor batalla jamás librada en Norteamérica, con más de 160 000 soldados involucrados. La victoria de la Unión significó el comienzo del declive de la Confederación.
Batalla de Vicksburg – 18 de mayo al 4 de julio de 1863
Se combatió en la zona de Vicksburg, Mississippi. La victoria de la Unión aseguró el control total del río Mississippi y cortó una vía de suministro crucial para el sur.
Batalla de Appomattox Court House – 9 de abril de 1865
En el condado de Appomattox, Virginia, se libró la última gran batalla de la guerra. La rendición del Ejército de Virginia del Norte bajo el general Lee ante el general Grant puso fin a la Confederación.