El pergamino: el soporte de escritura predilecto
Durante la Edad Media el material más utilizado para redactar manuscritos, documentos oficiales y textos sagrados fue el pergamino. Se trata de una hoja de alta calidad obtenida a partir de la piel de animales, normalmente ovejas, cabras o terneros.
Fabricación del pergamino
El proceso consistía en limpiar la piel, eliminar el pelo y la carne residual, estirarla sobre un marco, rasparla para lograr una superficie lisa y, finalmente, pulirla. El resultado era una lámina resistente y duradera, mucho más fiable que el papiro.
Uso y ventajas
Una vez preparada, la superficie del pergamino podía recibir tinta aplicada con plumas de ave. Su textura permitía trazos finos y detallados, lo que lo hacía ideal para los manuscritos iluminados y otros escritos de gran valor.
Gracias a su resistencia al paso del tiempo, muchos de los documentos medievales que han sobrevivido hasta hoy fueron copiados en pergamino.