Introducción
Los castillos no siempre fueron los lujosos palacios que aparecen en películas y series. La mayoría de ellos ofrecían condiciones de vida bastante estrechas e incómodas.
Espacio
El espacio era un problema constante. En tiempos de guerra el castillo se llenaba de soldados, sus familias y el personal del señor, lo que provocaba una gran aglomeración. Incluso en paz, vivían en él el señor y su familia, sirvientes y guardias.
Saneamiento
No existía plomería interior; la gente utilizaba letrinas portátiles o se dirigía al exterior para sus necesidades, lo que generaba malos olores y propagaba enfermedades.
Temperatura
Las paredes de piedra, aunque gruesas, no aislaban bien. En invierno hacía mucho frío y, a falta de chimeneas en muchas áreas, la gente dependía de la ropa abrigada y del calor corporal.
Alimentación
La dieta era sencilla: pan, carne y verduras. La variedad era escasa y la preparación a menudo poco cuidada, resultando en comidas poco sabrosas.
Ejemplos concretos
- Los suelos eran de piedra o tierra, fríos y duros.
- Las paredes, generalmente sin pintar, daban una atmósfera lúgubre.
- El mobiliario era escaso y poco cómodo.
- Las camas consistían en pajas colocadas directamente en el suelo.
- Los aseos eran simples agujeros tapados con tablas de madera.
- Para bañarse se utilizaba un balde de agua que se vertía sobre la cabeza.
Conclusión
Aunque las condiciones eran duras, los castillos seguían simbolizando poder y prestigio, ofreciendo a sus habitantes una sensación de seguridad en un mundo peligroso.