Historia antigua

La Batalla de Fontenoy: el enfrentamiento de 1745

La Batalla de Fontenoy: el enfrentamiento de 1745

El inicio del combate

Alrededor de las 6 a.m., cuando la niebla de la madrugada empezaba a disiparse, el duque de Cumberland ordenó a sus tropas avanzar hacia Fontenoy, mientras los holandeses se dirigían a atacar Antoing. Así comenzó la batalla de Fontenoy.

Los primeros movimientos

Los aliados partieron de inmediato. Los holandeses fueron diezmados por el disparo de metralla francesa y se retiraron sin volver a intervenir durante el día. Los ingleses, en cambio, siguieron hostigando el centro del ejército francés. Al ver que los ataques resultaban ineficaces, el duque de Cumberland decidió que los Highlanders del lord Ingoldsby rodearan a Barry Wood. Ese arriesgado movimiento pudo haber decidido la contienda, pero los regimientos franceses resistieron firmemente.

Ingoldsby, al encontrar un destacamento de Brassins en el bosque, creyó estar frente a una fuerza mucho mayor y regresó a Cumberland solicitando refuerzos de artillería y hombres. La oportunidad de los ingleses se escapó.

Reintento inglés

A las 8:30 a.m. los franceses seguían dominando el terreno. Tras el fracaso inicial, Cumberland lanzó una nueva ofensiva frontal, sabiendo que los flancos franceses estaban bien fortificados. En el punto donde Sajonia no había colocado redobles ni baterías, los ingleses, escoceses y hanoverianos avanzaron a gran velocidad.

Los guardias franceses observaron cómo, al otro lado del barranco que los separaba de los anglo‑hanoverianos, aparecían 15 000 infantes acompañados de varios cañones. El asombro se apoderó de las filas francesas. El grito de orden era: «¡Tomad los cañones ingleses!». Los británicos, imperturbables, siguieron avanzando y el fuego se encendió. Cerca de sesenta soldados cayeron, pero las columnas se reagruparon al instante.

El duelo de los regimientos

Los regimientos Campbell, los Royal‑Scottish y la guardia francesa se encontraron cara a cara. A escasa distancia, Lord Hay, con sombrero en mano, invitó al conde de Auteroche a disparar primero. Voltaire relata este episodio como una cuestión de táctica más que de caballerosidad: el tiempo de recarga dejaba al que disparaba primero en una posición vulnerable.

Al no disparar los franceses, los ingleses se vieron obligados a abrir fuego. A pesar de la desventaja teórica, su rapidez sorprendió a los regimientos franceses y suizos, provocando rupturas en varios sectores del frente. El duque de Cumberland parecía llevar la segunda fase de la batalla a buen puerto.

La ruptura final

Los ingleses avanzaron como si estuvieran en un ejercicio, sin que nada pudiera detenerlos. En pocos momentos superaron la posición francesa atrincherada detrás del pueblo de Fontenoy. Según Voltaire, el cuerpo que antes constaba de tres divisiones se transformó en una columna larga y densa, casi imposible de romper por su masa y su valor.

El regimiento de Aubeterre quedó fuertemente diezmado y la línea francesa empezó a ceder, marcando el avance decisivo de las tropas anglo‑hanoverianas.

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