Historia antigua

Son las diez en punto

Son las diez en punto

Situación desesperada de las tropas francesas

El mariscal de Saxe, muy preocupado, pidió al rey Luis XV que se retirara junto al delfín, temiendo una derrota total. El monarca, confiado y también buen estratega, respondió: “Estoy seguro de que Saxonia hará lo necesario… Yo mantendré mi posición”.

Contraataque de la caballería

A partir de entonces, el mariscal vio la única salida en una violenta contraofensiva de caballería contra los flancos de la columna inglesa, que había roto completamente el frente francés. Los caballeros cargaron, pero sus ataques se estrellaron contra una “masa” inglesa indestructible, cuya cohesión y fuego pesado repelieron a los grupos dispersos que intentaban abrir una brecha.

Desorden y derrota

El desorden alcanzó su punto máximo en las filas francesas. A pesar de su enfermedad, el mariscal de Saxe recorría el campo, ahora cubierto de cientos de muertos y heridos; muchos oficiales del Estado Mayor francés habían caído. Los ingleses, con 14 000 hombres, seguían avanzando, empujando gran parte del ejército francés hacia la fuga.

Desalentado, el mariscal presenció la derrota de Francia. Las cargas de su caballería, pese a su intrepidez, fueron derribadas por la “columna infernal”. El resto de la tarde se consumió en ofensivas ineficaces de los escuadrones franceses. Saxe describió la impenetrable columna enemiga: “Mientras el enemigo no tomara Fontenoy, sus éxitos en el centro le resultaban desventajosos, pues carecía de un punto de apoyo. Cuanto más avanzaba, más exponía a sus tropas a los franceses que dejaba atrás”.

Estrategia fallida

Para Saxe era esencial reforzar la columna con cargas repetidas, ganando tiempo para preparar un ataque general. Sin embargo, al no poder contener el empuje enemigo, intentó alargar la columna para debilitarla, esperando que perdiera su “cáscara impenetrable”.

Últimos intentos

Mientras el mariscal y el consejo del rey consideraban opciones, los regimientos franceses seguían siendo aplastados por la masa inglesa. En varios puntos del frente escaseaba la munición. Saxe volvió a suplicar al duque de Harcourt que convenciera al rey y a su hijo de abandonar el campo. Un ataque neerlandés contra los franceses entre Fontenoy y Antoing el 11 de mayo de 1745 habría significado no solo una derrota militar aplastante, sino también que Luis XV, al estilo de Juan sin Tierra en Poitiers, pudiera haber terminado prisionero de los ingleses.

Por ahora nada está perdido, pero es imprescindible actuar con rapidez.