
Situación antes del asalto
La derrota en Kerch empeoró gravemente la posición de los defensores de Sebastopol, el ejército costero del general Petrov. A comienzos de junio la fuerza contaba con siete divisiones de infantería, cuatro brigadas, dos regimientos de marines, dos batallones de tanques y un tren blindado, más de 106.000 hombres, 600 cañones, más de 100 morteros y solo 38 tanques. La aviación, basada en aeródromos cercanos, disponía de apenas 55 aviones operativos.
La contraofensiva alemana
Tras cerrar la operación de Kerch, el alto mando alemán concentró en la zona de Sebastopol alrededor de diez divisiones de infantería del XI Ejército, con la misión de capturar la ciudad lo antes posible. El 54.º Cuerpo de Ejército, encargado del golpe decisivo, estaba respaldado por 120 baterías de artillería, 56 de ellas de calibre pesado (de 190 a 420 mm). Entre los recursos más temibles estaba la batería de 615 morteros superpesados y el gigantesco cañón ferroviario de 800 mm, apodado "Dora". Cuando comenzó la ofensiva, el conjunto de fuerzas alemanas bajo el mando del general von Manstein reunía 204.000 hombres, 670 cañones (de 76 a 420 mm), 655 cañones antitanque, 720 morteros, 450 tanques y 600 aviones.
Bloqueo naval
Para aislar la ciudad, el enemigo envió a los puertos de Crimea (Ak‑Mechet, Evpatoria y Yalta) diecinueve lanchas torpederas, treinta patrulleras, ocho cazas submarinos y 150 bombarderos especializados en ataques a embarcaciones. La mayoría de las torpederas operaban desde Yalta, dificultando las líneas de comunicación que abastecían a Sebastopol. La Unión Soviética tuvo que recurrir a gran parte de la flota del Mar Negro, a un regimiento de aviones de transporte del frente del Cáucaso y, curiosamente, a submarinos para trasladar municiones, combustible y alimentos.
Desarrollo del asalto (2‑7 de junio)
El 2 de junio Manstein inició un bombardeo aéreo combinado con fuego de artillería que se mantuvo durante cinco días. El 7 de junio, al alba, lanzó la ofensiva de infantería. El empuje principal se dirigió al sector Kamyshly‑Belbek, en la zona este de la Bahía del Norte, mientras que el secundario avanzó por la carretera de Yalta. Los alemanes esperaban que estas dos acciones convergentes dividieran, rodearan y destruyeran a las fuerzas soviéticas paso a paso.
La lucha fue encarnizada. La Luftwaffe realizaba entre 600 y 1 000 misiones diarias y la artillería alemana bombardeaba continuamente las posiciones soviéticas. El primer día la Wehrmacht logró una ligera ruptura en un punto, pero el avance se estancó. Durante los días siguientes, pese a fuertes bajas, los alemanes siguieron atacando sin cesar, mientras la infantería, los marines, artilleros y mortereros soviéticos mantenían sus posiciones defensivas.
Resultado parcial y refuerzos
Manstein reconoció en sus memorias que, a mediados de junio, la ofensiva pendía de un hilo: el poder de ataque alemán estaba visiblemente mermado, mientras que las tropas soviéticas no mostraban signos de debilidad. El alto mando alemán se vio obligado a reforzar el asedio con la 45ª División de Infantería proveniente de la península de Kerch y, en la segunda mitad de junio, a trasladar unidades del XVII Ejército que operaba en el Donbás.