Historia antigua

Hermanubis, el dios sincrético creado por los romanos al fusionar a Hermes con Anubis

Introducción

En la imagen que se muestra, ¿qué divinidad representa? No es simplemente Anubis, el dios egipcio con cabeza de chacal. El bastón con alas que sostiene, el caduceo, revela que se trata de una figura híbrida surgida en el mundo romano, que combina las características de Anubis y del griego Hermes: Hermanubis.

Origen y sincretismo romano

Los romanos tenían una gran capacidad sincrética y adaptaban la religión helénica latinizando los nombres, proceso conocido como interpretatio graeca. Así, Zeus pasó a ser Júpiter, Hera a Juno, Poseidón a Neptuno, Atenea a Minerva, etc. Hermes se asimiló a Mercurio. Cuando una comunidad adoptaba una fe extranjera, los romanos la incorporaban sin problemas, salvo la excepción del cristianismo, que desafiaba la autoridad imperial.

Los legionarios veneraban a las deidades locales donde estaban destinados, como atestiguan numerosos epígrafes. Entre esas religiones exóticas, la egipcia ganó templos en varias ciudades italianas y, con el tiempo, dio origen a deidades sincréticas como Hermanúbis.

Hermanubis, el dios sincrético creado por los romanos al fusionar a Hermes con Anubis

Sirius y la asociación estelar

Plutarco, en sus Moralia, relaciona el origen de Hermanubis con la estrella Sirio, la más brillante del cielo nocturno, conocida como Alpha Canis Majoris. En la tradición griega Sirio estaba vinculada al perro de Orión; culturas tan distintas como la china, los cherokees o los inuit también asociaban esta estrella con caninos.

En Egipto, Sirio regulaba el calendario de inundaciones y el llamado ciclo sótico de 1 460 años. Los griegos interpretaron su aparición como señal de los calurosos “días caninos”, de los que los romanos heredaron la palabra canícula, que aún usamos.

Hermanubis, el dios sincrético creado por los romanos al fusionar a Hermes con Anubis

Funciones y simbolismo

Hermanubis se consideraba revelador de los misterios del inframundo y, por extensión, de los secretos de la sexualidad. Esta función recuerda al papel de Anubis, quien embalsamaba cuerpos y pesaba el corazón de los difuntos contra la pluma de Maat. Hermes, por su parte, era el mensajero olímpico, protector del comercio y guía de los viajeros; también actuaba como psicópomo, conduciendo almas al más allá.

Al combinar ambas deidades, el nuevo dios heredó la astucia y la elocuencia de Hermes, convirtiéndose en un “hermenéutico” capaz de interpretar significados ocultos, y la autoridad funeraria de Anubis.

Representaciones artísticas

En la escultura y la cerámica, Hermanubis aparece como una figura antropomorfa con cabeza de chacal o perro, a veces coronada por un disco solar o sosteniendo una cruz anjada que alude a la regeneración. Su atributo más distintivo es el caduceo de Hermes: una vara de olivo con dos serpientes entrelazadas y alas, regalo de Apolo que simboliza el comercio y la capacidad de “abrir los ojos” de los mortales.

Hermanubis, el dios sincrético creado por los romanos al fusionar a Hermes con Anubis

Aunque algunas representaciones lo muestran armado, suele vestirse con ropa sacerdotal, símbolo de ciencia, misterio e intelecto. Con el tiempo, los romanos lo asociaron también con Harpócrates, el “Horus niño”, cuyo gesto de dedo en los labios representa discreción y silencio, según Plutarco.

Hermanubis, el dios sincrético creado por los romanos al fusionar a Hermes con Anubis

Legado y influencia

Hermanubis gozó de cierta popularidad; su nombre aparece en inscripciones y en escritos de autores como Plutarco y Porfirio (De imaginibus). Durante el Renacimiento, filósofos y alquimistas adoptaron esta figura sincrética como símbolo de la unión entre el conocimiento esotérico griego y egipcio.

Así, el dios romano que fusionó a Hermes y Anubis siguió siendo un referente de interpretación, comercio y tránsito entre los mundos visible e invisible.