El emplazamiento de Stonehenge, del III‑II milenio a.C., conserva solo unos 60 de los 157 megalitos originales.
¿Para qué se construyó Stonehenge?
Stonehenge es la mayor estructura prehistórica de Europa y sigue generando preguntas: ¿qué función cumplía? ¿Por qué los antiguos habitantes del sur de Inglaterra erigieron círculos de enormes piedras hace 4 500 años? Generaciones de investigadores han propuesto cientos de hipótesis.
Un hallazgo acústico sorprendente
Un equipo de acústicos británicos de la Universidad de Salford ha demostrado que el monumento posee propiedades acústicas excepcionales: amplifica los sonidos emitidos en su interior y, al mismo tiempo, los aísla del exterior.
Recreación a escala del monumento
Para comprobarlo, los científicos construyeron una maqueta a escala 1:12 del Stonehenge original, que contaba con 157 piedras. Utilizaron datos de escaneo láser y modelado 3D para colocar los bloques que faltan, instalaron micrófonos y altavoces y emitieron sonidos de distintas frecuencias.
Los resultados mostraron una amplificación del 10 %‑20 % dentro de la estructura, similar al efecto de una sala cerrada, mientras que el sonido prácticamente no se percibía fuera del círculo.
Tipos de piedra y su origen
El monumento combina dos tipos de rocas: los “bluestones”, más pequeños, provienen de Gales y forman el círculo interno; los macizos bloques de arenisca llamados sarsens, con un peso medio de 20 toneladas, fueron extraídos del bosque de West Woods, a 25 km al norte del sitio.
Implicaciones del descubrimiento
Los autores del estudio no afirman que Stonehenge fue concebido exclusivamente por sus cualidades acústicas, sino que este rasgo probablemente estaba ligado a su función ritual. Es poco probable que los constructores prehistóricos diseñaran deliberadamente el monumento para lograr este efecto, aunque la acústica pudo haber reforzado la experiencia ceremonial.