Una vida dedicada al periodismo de guerra
Martha Ellis Gellhorn es una de esas figuras que, a pesar de su enorme valentía, suele quedar relegada a un segundo plano, a menudo mencionada únicamente como la esposa de Ernest Hemingway. En realidad, fue la única mujer que desembarcó en las playas de Normandía el 6 de junio de 1944 como corresponsal de guerra, tras haber cubierto la Guerra Civil española y, más tarde, innumerables conflictos alrededor del mundo.
Primeros años y formación
Nacida en San Luis, Missouri, en 1908, Martha provenía de una familia culta. Su padre, de origen alemán, era ginecólogo; su madre, Edna Fischel Gellhorn, fue una destacada sufragista que participó en la fundación de la National League of Women Voters. Desde niña estuvo inmersa en la lucha por los derechos de la mujer.
A los 19 años comenzó a trabajar como reportera en The New Republic, sin contar con un título universitario. Su talento la llevó a Europa, donde colaboró con la agencia United Press y con la revista Vogue hasta 1932.
Estados Unidos y la Gran Depresión
De regreso a EE. UU., Martha aceptó un puesto como inspectora de la FERA (Federal Emergency Relief Administration), donde recopiló datos sobre la pobreza en Carolina del Norte. Junto a la fotógrafa Dorothea Lange produjo una serie de reportajes visuales que, entre ellos, incluye la icónica foto “Migrant Mother”. Ese trabajo sirvió de base para su primer libro, The Trouble I’ve Seen (1936).
Encuentro con Ernest Hemingway
En 1936, durante un viaje a Florida, conoció a Ernest Hemingway. Tras divorciarse de Pauline Pfeiffer, Hemingway se casó con Martha el 20 de noviembre de 1940 en Cheyenne, Wyoming, y establecieron su residencia en Sun Valley, Idaho, con una casa de invierno en La Habana, Cuba.
Periodismo en la Guerra Civil española
En 1937, la pareja viajó a España para cubrir la guerra. Martha trabajó para Collier’s Weekly y, junto a Hemingway, acompañó al cineasta holandés Joris Ivens en la filmación de Tierra de España. Durante ese periodo consolidó su relación con Hemingway, aunque también empezó a desarrollar su propia voz literaria, publicando su primera novela, A Stricken Field (1940).
El Día D: una hazaña sin precedentes
Con la preparación de la Operación Overlord, Martha quiso cubrir el desembarco aliado en Normandía. Su esposo, ya en Londres, intentó impedirle la acreditación de prensa. Sin embargo, la periodista no se dio por vencida: se coló en los baños de un buque hospital y, cuando las primeras olas aseguraron las playas, se presentó disfrazada de enfermera portadora de camilla.
De esa forma, el 6 de junio de 1944, se convirtió en la única mujer entre los cientos de miles de soldados que pisaron el territorio francés ese día. Hemingway también estaba en el lugar, pero los oficiales impidieron que él desembarcara, temiendo que algo le sucediera a la "gloria literaria" de EE. UU.
Después del desembarco
Gellhorn siguió acompañando al ejército a medida que avanzaba por Europa y fue una de las primeras reporteras en describir el horror del campo de concentración de Dachau, al que visitó "en el sitio". Su relación con Hemingway se desmoronó; se divorciaron en 1945. Posteriormente contrajo matrimonio con el editor de Time, T. S. Matthews, pero también terminó en divorcio.
Una carrera que abarcó medio siglo
Libre de ataduras, Martha cubrió conflictos tan diversos como la Guerra de Vietnam, las guerras árabe‑israelíes, las guerras civiles de Centroamérica (Guatemala, El Salvador, Nicaragua) y la invasión estadounidense a Panamá en 1989. A lo largo de esas décadas siguió publicando ensayos y novelas, consolidándose como una de las voces más incisivas del periodismo del siglo XX.
Últimos años y legado
Los problemas de visión provocados por cataratas mal operadas la dejaron casi ciega, y la enfermedad la debilitó. En 1998, enferma de cáncer, se quitó la vida ingiriendo una cápsula de cianuro. Hasta el final, exigió que su nombre no quedara como una mera nota al pie de la vida de Hemingway.
Hoy, Martha Gellhorn es recordada como una pionera del periodismo de guerra, la única mujer que pisó Normandía el Día D y una escritora que, con su pluma, dio voz a los que sufrían en los conflictos más sangrientos de la historia.