Contexto y ascenso al trono
París, 1403 – Mehun-sur-Yèvre, 1461. Carlos VII nació en 1403, quinto hijo de Carlos VI e Isabel de Baviera. Inicialmente ostentó el título de conde de Ponthieu. Tras la muerte de su hermano mayor, Juan de Francia, heredó los ducados de Touraine y Berry y, en 1416, el título de delfín de Francia.
En 1418 fue proclamado regente, pero la facción borgoñona, influenciada por la reina Isabel, logró que el Tratado de Troyes (1420) lo desheredara a favor de Enrique V de Inglaterra.
El rey titular y la ocupación inglesa
Cuando su padre falleció en 1422, Carlos se convirtió en rey titular, aunque la mayor parte del norte del país estaba bajo control inglés‑borgoñón. Sólo el sur, dominado por los armagnac, reconocía a Carlos como delfín.
Los recursos aportados por Languedoc fueron valiosos, pero insuficientes para mantener un ejército real estable. Las primeras campañas resultaron desastrosas: Guinegate (1423), Verneuil (1424) y la “Día del Arenque” (febrero de 1429).
El giro de la guerra: Juana de Arco
El asedio borgoñón a Orleans puso a prueba la situación. Tras la llegada de Juana de Arco, la ciudad fue liberada y se produjeron nuevas victorias en Jargeau, el puente de Meung y Beaugency. En julio de 1429, Carlos fue coronado en Reims, reforzado por la influencia y el símbolo religioso que Juana aportó.
Este momento transformó a un monarca tímido en un gobernante seguro de su linaje y autoridad, aunque la restauración total del reino aún estaba lejos.
Reformas militares y victoria definitiva
Para que el sobrenombre de «Victorioso» fuera merecido, el conde de Richemont sustituyó a La Trémoille al frente del gobierno (1433). Los años siguientes estuvieron marcados por humillaciones (el tratado de Arras, 1435) y tragedias (la quema de Juana de Arco), pero también por la planificación de la liberación del territorio.
En 1436 Richemont recuperó París; en 1450 la batalla de Formigny expulsó a los ingleses de Normandía; y en 1453, la victoria de Castillon puso fin a la Guerra de los Cien Años, dejando a los ingleses sólo Calais.
El reinado de Carlos VII introdujo cambios estructurales: creación de fuerzas permanentes (las compañías de ordenanza, 1445) y de los francos‑arqueros (1448); y la sanción de la Pragmática Sanción (1438), que, aunque no reconocida por Roma, reforzó la soberanía real.
Conflictos internos
En 1440 se enfrentó a la revuelta de la Praguerie, liderada por su propio hijo, el delfín Luis. Aunque la rebelión fue sofocada, la relación padre‑hijo permaneció tensa hasta el final del reinado.
Vida personal y descendencia
En 1422 Carlos contrajo matrimonio con María de Anjou, hija del rey Luis de Sicilia. La pareja tuvo doce hijos, de los que sobrevivieron:
- Luis, que sucedería como Luis XI.
- Carlos, duque de Guyenne, Berry y Normandía (murió 1472).
- Radegunda (muere sin contraer matrimonio, 1444).
- Catarina, casada con Carlos el Temerario (1439).
- Yolanda, esposa de Amédée IX de Saboya (1452).
- Juana, casada con Juan de Borbón (1447).
- Madeleine, casada con Gastón de Foix, príncipe de Viña (1461).
Desde 1433 mantuvo una relación con Agnès Sorel, quien le dio tres hijas ilegítimas: Charlotte (casada con Jacques de Brézé), Margarita (con Olivier de Coétivy) y Juana (con Antoine de Bueil).
Evaluación histórica
La figura de Carlos VII ha sido objeto de juicios contradictorios. Tradicionalmente se le acusó de abulia y de “ingratitud real”, pero estudios modernos resaltan su capacidad para delegar, sus reformas financieras y militares, y su papel como árbitro del cristianismo en 1448 durante el Cisma de Occidente.
Su legado se consolida en la transformación de Francia de un reino fragmentado a una monarquía con ejército permanente y finanzas centralizadas, sentando las bases del Estado moderno.