Infancia y ascenso al trono
Carlos VI nació en París en 1368, hijo de Carlos V y Juana de Borbón. Fue proclamado rey de Francia en 1380, cuando apenas tenía doce años. Aunque la ordenanza de su padre establecía la mayoría real a los catorce, permaneció bajo la tutela de sus tíos—duques de Anjou, Berry, Borgoña y Borbón—hasta 1388. Cada uno buscaba ampliar su propio apanaje, lo que dificultó una política coherente.
Primeros años de gobierno
Los «príncipes de la flor de lis» agotaron rápidamente las reservas financieras acumuladas por Carlos V. Se impusieron nuevos impuestos que provocaron la revuelta de los Maillotins en París (1382). Ese mismo año, el duque de Borgoña, yerno del conde de Flandes, obligó al rey a intervenir contra los flamencos; la victoria en Roosbeke (27 de noviembre) no benefició al reino. Las revueltas en Rouen, Troyes, Reims y París fueron reprimidas sin resolver sus causas subyacentes.
En 1385 Carlos contrajo matrimonio con Isabel de Baviera, hija del duque Esteban II, para reforzar la política germánica de Felipe el Valiente.
La mayoría y los "Marmousets"
En 1388, cansado del dominio de sus tíos, Carlos declaró su mayoría. Un año después reinstauró a los consejeros de su padre, los llamados "Marmousets" (Bureau, almirante de Vienne, Clisson, Juvénal des Ursins), que retomaron la administración. Se celebró el compromiso de su hermana Isabel con Ricardo II de Inglaterra, y el gobierno de Languedoc pasó de manos del duque de Berry a Gastón Falés.
Christine de Pisan lo describió como "hermoso y soberano en cuerpo y vida", y la población alabó su justicia. Sin embargo, ya se observaban episodios de debilidad mental, atribuidos en aquel momento a los excesos de la corte.
El primer brote de locura (1392)
En agosto de 1392, durante una cacería en el bosque de Le Mans, Carlos sufrió una convulsión que casi le cuesta la vida a su hermano Luis de Orleans. A partir de entonces alternó períodos de lucidez con episodios delirantes que se fueron alargando con los años. En 1393, la aparición de la orden de los Ardentes pudo haber agravado su condición.
División del reino y la guerra civil
Con el rey recluido en el Hôtel Saint‑Pol, Francia cayó bajo la influencia de facciones feudales. La rivalidad se polarizó entre la casa de Orleans (Luis I, hermano del rey, y después Carlos, hijo de Luis) y la casa de Borgoña (Felipe el Valiente y luego Juan sin Miedo). Tras la muerte de Luis en 1407 a manos de agentes borgoñones, la lucha se transformó en una guerra civil entre armagnacos (partidarios de Orleans) y borgoñones.
Juan sin Miedo dominó el Consejo real entre 1408 y 1410, manipulando al rey durante sus crisis. Para distraerlo, le entregó a la delicada Odette de Champdivers como compañía.
Intervención inglesa y la crisis de 1415‑1420
Durante la anarquía, Enrique V de Inglaterra invadió Francia, conquistó Normandía y ganó la sangrienta batalla de Agincourt (1415). Isabel de Baviera, influenciada por los borgoñones, se proclamó regente en París. En 1418 Juan sin Miedo tomó la capital y gobernó en nombre de Carlos VI.
En 1419, al intentar negociar la retirada del apoyo inglés, Juan fue asesinado. Su hijo, Felipe el Bueno, selló la alianza con Enrique V mediante el Tratado de Troyes (1420), que reconoció a Enrique como rey de Francia y a su hija Catalina, hija de Carlos VI, como reina consorte. No obstante, Carlos VI mantuvo el título real hasta su muerte.
Fin de vida y legado
Carlos VI falleció en 1422, a los 54 años, después de un reinado de 42 años, uno de los más largos de la historia francesa. Su vida estuvo marcada por la alternancia entre la lucidez y la locura, las luchas internas entre armagnacos y borgoñones, y la devastadora intervención inglesa en la Guerra de los Cien Años.