Historia antigua

Los descubrimientos de Jacques Cartier entre los pueblos iroqueses

Primeros contactos (1534‑1535)

En sus segundo y tercer viajes a la Nueva Francia, en 1534 y 1535, el navegante francés Jacques Cartier se encontró con los pueblos iroqueses que habitaban la zona de Gaspé. Allí erigió una cruz de nueve metros de altura para reclamar la tierra a nombre de Francia.

Estancia en Stadacona (invierno 1535‑1536)

Cartier regresó en 1535 con tres barcos y pasó el invierno de 1535‑36 en Stadacona, cerca de la actual Ciudad de Quebec. Allí conoció a los iroqueses del río San Lorenzo, liderados por el jefe Donnacona. Cartier secuestró a Donnacona y a once de sus hombres, llevándolos a Francia; varios murieron a causa de enfermedades y los sobrevivientes fueron devueltos en 1536, pero fallecieron poco después.

Encuentros en Hochelaga y los rápidos de Lachine

En lo que hoy es Montreal, conocida entonces como Hochelaga, Cartier se topó con otra tribu iroquesa y observó los peligrosos rápidos de Lachine. Los nativos le enseñaron el uso de los canoas, una herramienta que permitiría a los exploradores y comerciantes de pieles internarse más profundamente en el interior del continente.

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