El contexto de los Juicios de Moscú
Los famosos Juicios de Moscú, organizados por Stalin y su círculo a partir de 1936, fueron tanto una herramienta para eliminar a cualquier posible rival como un intento de justificar los desastrosos resultados de sus políticas.
El “Juicio de los 21”
En 1938 se celebró el llamado “Juicio de los 21”. Entre los acusados estaban:
- Nikolái Bujarin, destacado economista y líder del ala del NEP.
- Alexéi Rykov, ex primer ministro y alto dirigente del Partido.
- Nikolái Krylenko, ex embajador en Alemania.
- Christián Rakovski, ex embajador ante Gran Bretaña y Francia.
- Genríkh Yagoda, ex ministro del Interior y jefe del NKVD.
- Mikhail Chernov, ex ministro de Agricultura.
- y varios oficiales militares y funcionarios.
Las confesiones forzadas
Como era habitual, los acusados “confesaron” su culpabilidad, aunque algunos inicialmente se resistieron. Mikhail Chernov, bajo la presión del temido fiscal Andrei Vyshinsky, admitió incluso haber saboteado la producción de mantequilla introduciendo vidrio y clavos, y haber destruido cincuenta cargamentos de huevos.
“¿Quién incrusta vidrio y clavos en la mantequilla? ¿Quién destruye huevos en plena abundancia?” exclamó Vyshinsky en su alegato final, señalando que “ese delito explica la hambruna que sufre el pueblo a pesar de la abundancia”.
El desenlace
De los 21 acusados, 18 fueron ejecutados. Bujarin fue obligado a observar las fusiones antes de su propia muerte. Yagoda imploró clemencia ofreciendo su trabajo en los campos de trabajo forzado, pero sus súplicas fueron ignoradas; él mismo fue ejecutado en 1940, reemplazado por su sucesor, Lavrenti Beria.
El juicio quedó como un macabro ejemplo de la propaganda estalinista, donde acusaciones absurdas sobre alimentos sirvieron para justificar la escasez y el terror.