Para evitar que las tensiones escalaran hasta la revolución, el monarca podía adoptar una serie de medidas que respondieran a las quejas de los colonos.
1. Derogar la Ley del Timbre y otros gravámenes impopulares
Eliminar esos impuestos eliminaría la causa principal de la protesta colonial y reduciría la percepción de opresión fiscal.
2. Conceder representación colonial en el Parlamento
Permitir que los colonos tuvieran diputados con voto daría voz a sus intereses y mitigaría el reclamo de "no hay impuestos sin representación".
3. Autorizar legislaturas locales y autogobierno
Facultar a cada colonia a crear sus propias asambleas permitiría decisiones adaptadas a sus realidades económicas y sociales, aumentando la autonomía sin romper la unión con la Corona.
4. Reconocer plenamente los derechos de los colonos como ciudadanos británicos
Garantizar derechos como la propiedad, la libertad de expresión, la reunión pacífica y un juicio justo reforzaría la lealtad y la identidad británica.
5. Negociar un tratado de paz con los pueblos nativos
Un acuerdo que asegurara la frontera occidental reduciría los conflictos armados y aliviaría la carga militar y económica que los colonos sentían que la Corona les imponía.