Terrorismo es una de las prácticas violentas más empleadas en los siglos XIX y XX con fines políticos, ideológicos o religiosos.

El terrorismo se define como el uso de violencia contra víctimas inocentes con el objetivo de promover una causa o una visión del mundo, ya sea individual o colectiva, compartida por un grupo, facción u organización.
A lo largo del siglo XX y, sobre todo, en el XXI, los atentados terroristas han tenido un gran impacto en numerosas regiones del planeta, llevados a cabo por agentes muy diversos. Antes de analizar a esos agentes, es útil comprender cómo surgió la expresión «terrorismo» y bajo qué circunstancias.
→ Origen del término «terrorismo»
La palabra apareció por primera vez en la obra Letters on a Regicide Peace del filósofo irlandés Edmund Burke. Allí Burke criticaba el periodo de la Revolución Francesa conocido como «El Terror» (1792‑1794), durante el cual los jacobinos ejecutaron persecuciones y guillotinas que Burke calificó de «terroristas».
Con el tiempo, el término se extendió a otros contextos, adoptándose para describir la guerra de guerrillas y la guerra irregular.
→ Terrorismo y guerra irregular
La guerrilla, tal como la conocemos hoy, surgió en España a principios del XIX, durante la invasión napoleónica de la Península Ibérica. La resistencia española se organizó de forma irregular, sin recursos ni estrategias militares convencionales, recurriendo a emboscadas, armas improvisadas, sabotajes y secuestros.
Estas tácticas fueron adoptadas posteriormente por grupos de distintas orientaciones ideológicas – comunistas, anarquistas, nacionalistas o separatistas – pero, a diferencia de la guerra irregular, comenzaron a incluir ataques contra civiles inocentes.
→ Terrorismo revolucionario y nacionalista separatista
A finales del siglo XIX, el anarquismo produjo numerosos atentados en Europa. Un caso emblemático es el de François‑Claude‑Pierre Köenigstein, alias Ravachol, que detonó una bomba contra la casa del fiscal francés M. Bulot el 27 de marzo de 1892.
Del mismo modo, los comunistas emplearon la guerrilla y el terrorismo. Los bóltshicos llevaron a cabo la Revolución Rusa de 1917, y, tras la Segunda Guerra Mundial, surgieron movimientos como las FARC‑EP en Colombia, el Ejército Rojo en Alemania y el ALN (Acción de Liberación Nacional) en Brasil.
En el siglo XX también se desarrolló la variante nacionalista y separatista. El caso más conocido es el del grupo serbio La Mano Negra, cuyo miembro Gavrilo Princip asesinó al archiduque Francisco Fernando en 1914, desencadenando la Primera Guerra Mundial. Otros ejemplos son ETA en el País Vasco y el IRA en Irlanda.
→ El caso particular del terrorismo islámico
El terrorismo islámico presenta matices especiales. Algunas organizaciones, como la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) y sus derivadas (Frente Popular para la Liberación de Palestina, Septiembre Negro), se acercan más a la línea nacionalista que a la religiosa.
Sin embargo, a finales del siglo XX y en el XXI surgieron grupos cuya motivación se basa en interpretaciones religiosas del Islam, como el yihad (guerra santa) y la sharía (ley islámica derivada del Corán). Los más notorios son Al‑Qaida y el Estado Islámico, que atacan a cualquier persona que no comparta su visión del islam.