Contexto histórico
Tras el saqueo de la Cuarta Cruzada en 1204, la ciudad de Constantinopla, capital del Imperio Bizantino, entró en una profunda decadencia. Para 1453 la población se había reducido drásticamente y el comercio, que había sido su mayor esplendor, estaba prácticamente paralizado.
Al mismo tiempo, el Imperio Otomano había acumulado conquistas desde principios del siglo XIV, cortando las rutas terrestres que unían Constantinopla con Europa occidental y rodeando la ciudad cada vez más.
Desesperado, el imperio bizantino incluso consideró poner fin al cisma con la Iglesia de Roma para obtener su apoyo militar, pero el rechazo romano se interpretó como un castigo por el cisma de cuatro siglos atrás.
29 de mayo de 1453

Personajes principales
- Mehmed II, sultán otomano
- Constantino XI, último emperador bizantino
Desarrollo del asedio
En la segunda mitad del siglo XV, el sultán Mehmed II buscaba una victoria decisiva que consolidara su dominio. En 1453 reunió un ejército de más de 100 000 hombres y marchó contra Constantinopla, cuya defensa contaba apenas con 7 000 soldados, pues el emperador Constantino XI no logró obtener refuerzos de Génova ni de Venecia.
Después de dos meses de intenso asedio, el 29 de mayo de 1453 las fuerzas otomanas lograron penetrar la muralla. Constantino XI cayó en combate y gran parte de la población fue capturada o esclavizada. Mehmed II, decidido a convertir la ciudad en su capital, puso fin rápidamente al saqueo.
Consecuencias
- Constantinopla pasó a llamarse Estambul y se convirtió en la nueva capital del Imperio Otomano, aunque su población siguió siendo mayoritariamente cristiana durante mucho tiempo.
- La captura provocó la emigración de numerosos eruditos griegos, quienes llevaron al oeste conocimientos clásicos que alimentaron los inicios del Renacimiento.
- El dominio otomano se extendió rápidamente por el Mediterráneo, consolidándose como una de las grandes potencias de la época.