Contexto
Durante la gran ofensiva soviética en Bielorrusia, conocida como la Operación Bagración, la 63ª División de Fusileros (MT) del Ejército 5 jugó un papel crucial en el flanco derecho del ejército. La unidad contaba con tres regimientos de infantería, un regimiento de artillería y, tras refuerzos previos al ataque, con un regimiento de cañones de asalto, un regimiento de cazatanques, un regimiento de artillería ligera, un regimiento de lanzacohetes múltiple y dos regimientos de obuses pesados.
Fuerzas enfrentadas
El objetivo soviético era la 299ª División de Infantería alemana, perteneciente al VI Cuerpo de Ejército (SS). El mando de la división estaba a cargo del teniente general Hans Jung. La posición alemana estaba bien consolidada: dos de sus regimientos, cada uno con dos batallones, formaban la primera línea defensiva, mientras que el tercer regimiento permanecía en reserva.
Desarrollo de la ofensiva
El mayor comandante de la 63ª MT, el mayor general Laskin, decidió desplegar los tres regimientos de infantería en la línea frontal (dos en el flanco derecho y uno en el izquierdo). Mantuvo dos tercios de sus cañones de asalto y cazatanques en reserva y destinó el tercio restante al apoyo directo de la infantería.
Tras un bombardeo de 25 minutos, la 63ª MT avanzó. El primer punto defensivo alemán fue tomado rápidamente, antes de que sus defensores pudieran reaccionar. Al caer la tarde, las fuerzas soviéticas habían capturado todos los puestos fuertes alemanes y cruzado un pequeño puente sobre un arroyo que atravesaba la posición enemiga.
En el transcurso de la jornada, la 63ª MT cruzó dos importantes obstáculos de agua, desintegró cinco batallones alemanes y se apoderó de numerosos cañones pesados. La 299ª División dejó de existir como unidad operativa, creando un amplio vacío en el centro del frente del VI Cuerpo SS.
Consecuencias
Con la destrucción de la 299ª División, se abrió una brecha que permitió a los soviéticos rodear Vitebsk por el sur. Simultáneamente, al sur de la ciudad, la 197ª División soviética asumió la presión del asalto, ampliando aún más el corredor de más de 20 km que separó los restos del VI Cuerpo SS de las fuerzas alemanas atrincheradas en Vitebsk, bajo la rígida dirección del mariscal de campo Friedrich Wilhelm Busch y la insistencia de Hitler.