
El impulso tras la prueba del RDS‑1
El exitoso ensayo del primer arma atómica soviética, el RDS‑1, en agosto de 1949 motivó a los dirigentes del país a buscar un arma termonuclear, más conocida como bomba de hidrógeno.
Gracias al físico alemán Klaus Fuchs, los soviéticos obtuvieron los planos estadounidenses. La responsabilidad del desarrollo del proyecto se le confió al renombrado físico nuclear y futuro vicepresidente Andrei Zakharov.
RDS‑6s: la respuesta soviética
Mientras EE. UU. detonó su primera bomba de hidrógeno el 1 de noviembre de 1952, la Unión Soviética respondió el 8 de agosto de 1953 con la prueba del RDS‑6s.
Ese mismo día, el jefe de gabinete soviético (equivalente al primer ministro), Georgy Malenkov, declaró al mundo que EE. UU. ya no disfrutaba del monopolio termonuclear.
Detalles del ensayo
Conocida en Occidente como "Joe‑4" (el cuarto ensayo nuclear soviético), la prueba se realizó en el sitio de ensayo de Semipalatinsk y tuvo una potencia de 400 kilotones.
La bomba fue colocada en una torre de acero que se derrumbó al estallar, formando un enorme cráter rodeado por una capa vítrea amarilla.
Evaluación estadounidense
Los analistas estadounidenses concluyeron que, aunque era un avance, el RDS‑6s no era una verdadera bomba de hidrógeno, pues su energía explosiva resultó inferior a la de los diseños estadounidenses de la época.
No obstante, el 22 de noviembre de 1955 los soviéticos lograron detonar su primera bomba de hidrógeno con una potencia de 1,6 megatones.
Escalada posterior
Durante la Guerra Fría, la URSS aceleró el desarrollo de armas nucleares, alcanzando potencias cada vez mayores. En 1961 se probó la famosa "Bomba del Zar", con una asombrosa energía de 50 megatones.