
Contexto del entrenamiento
Una parte fundamental de la enseñanza que recibimos está orientada a los conocimientos imprescindibles para actuar entre los pueblos y tribus donde seremos operativos: la vida y costumbres locales, la geografía e historia de los países a los que podríamos ser enviados, rasgos psicológicos de las distintas poblaciones y la política del ocupante en los territorios bajo su control, incluidos los focos de resistencia.
Estudiamos la historia reciente de Indochina a través de los "Record books", que recogen día a día los sucesos del país. También recibimos clases diarias de japonés, no para dominar el idioma, sino para identificar unidades enemigas, nombres de cuarteles, organizaciones militares y policiales, y para poder interrogar brevemente a un prisionero.
Analizamos la organización del sistema económico impuesto por el ejército japonés en los territorios ocupados y aprendemos a usar palillos, a distinguir los platos chinos y a evitar ser delatados por nuestra falta de familiaridad con la cultura asiática.
Rutina diaria
El horario es rígido: al amanecer, entrenamiento de voleibol que nos deja un kilo más ligeros y empapados de la cabeza a los pies; luego almuerzo, trabajo interrumpido por la comida hasta las 17:00; té y chapuzones en el río; actividades deportivas. Por la noche, tareas personales (deberes y lecciones) que a veces se extienden hasta tarde.
Formación en armas y deportes
Tres veces por semana practicamos tiro con pistola. Una vez a la semana realizamos ejercicio físico en Calcuta, de mediodía a las 23:00, y otra jornada completa de entrenamiento en el campo o alrededor de aeródromos, también semanalmente.
Propaganda clandestina
La propaganda encubierta ocupa un amplio tramo del programa. Trabajamos con panfletos, carteles, rumores, periódicos de pared, grafitis… y aprendemos a adaptar cada técnica al tipo de población a la que nos dirigimos.
Utilizamos medios improvisados: bambú tallado, una roneotype hecha con dos rollos de bambú y bandas elásticas, piedras de litografía primitiva, papel hecho en el momento y pinturas elaboradas con materiales encontrados en la selva o en nuestro botiquín. Manchamos nuestras manos y ropa con tinta, desperdiciamos toneladas de papel y estudiamos los temas a explotar o refutar, el plan de propaganda y la definición de los grupos objetivo.
Operaciones en Calcuta
Semanalmente recibimos misiones, individualmente o en parejas, para colocar carteles subversivos o pintar muros con grafitis rojos de minio. Sin documentos de identidad, debemos evadir a la policía que no tolera los lemas revolucionarios como "Liberen a los mineros de Bengala" o "Abajo el gobierno de Bengala".
Una anécdota ilustra el riesgo: dos agentes intentaron pintar un llamamiento en una pared blanca del corazón de Calcuta. Mientras el pintor trabajaba, dos soldados británicos se acercaron. Al percibir el peligro, el vigía intentó avisar, pero el pintor, confiado, preguntó en francés si le gustaba su obra. Sin respuesta, giró y se encontró cara a cara con un soldado. Al asustarse, derramó el cubo de minio sobre el soldado y huyó, desatando una persecución de guardias y curiosos que, pese a la oleada, logró escapar gracias a la capacitación recibida en Poona.
Ejercicios de campo y organización guerrillera
Dos instructores, cuya labor en tiempos de paz sería impedir este tipo de acciones, nos enseñan la creación de redes de información y propaganda, tanto psicológica como militar. Aplicamos estos conocimientos en ejercicios frecuentes en Calcuta y sus alrededores, simulando asaltos a aeródromos estadounidenses en los suburbios de la ciudad.
Aprendemos a organizar maquis, puestos de relevo, escondites, contactos, sitios de aterrizaje de paracaidistas y redes informativas urbanas. El curso culmina con un ejercicio de tres días: liberados de noche en medio del campo, sin documentos, debemos reconectar con nuestra red y ejecutar misiones de propaganda clandestina y guerra de guerrillas, mientras la policía de Calcuta busca a los “peligrosos individuos” cuyas fotos les entregamos los instructores.
Conclusión
El entrenamiento combina disciplina física, instrucción militar y habilidades de propaganda improvisada, preparando a los agentes para operar de manera eficaz y discreta en entornos hostiles y culturalmente complejos.