Contexto
Después de la Guerra Francesa e India (1754‑1763), Gran Bretaña buscó evitar nuevos enfrentamientos entre colonos y pueblos nativos que habitaban al oeste de los Montes Apalaches. Para ello, en 1763 emitió la Proclamación de 1763, que establecía una línea límite que prohibía la expansión colonial más allá de los Apalaches y hasta el río Misisipi.
Motivos de la frustración colonial
Muchos colonos habían luchado en la guerra con la promesa implícita de recibir tierras como recompensa. La prohibición de asentarse en esas regiones les pareció una traición y una restricción injusta a sus derechos de propiedad y a sus esperanzas de prosperar.
Al impedir la exploración y el establecimiento de nuevas granjas, la proclamación generó un profundo resentimiento que alimentó el creciente descontento contra el gobierno británico, sentando bases para futuros conflictos.