Los vikingos eran expertos tanto en el saqueo como en el comercio, y obtuvieron su oro y plata mediante diversas estrategias.
1. Saqueos y pillaje
Realizaron numerosas incursiones contra asentamientos costeros, monasterios y ciudades de Europa y más allá. Los monasterios, ricos en tesoros, eran objetivos frecuentes por sus objetos de oro, plata, joyas y monedas.
2. Comercio
Participaron activamente en redes comerciales con anglosajones, francos y árabes. Intercambiaban pieles, esclavos, ámbar e marfil de morsa por metales preciosos.
3. Tributos y rescates
En ocasiones exigían pagos de tributo o rescates a regiones conquistadas, generalmente en oro o plata, para evitar nuevos ataques o asegurar la liberación de cautivos.
4. Control de rutas comerciales
Dominaban rutas clave del mar Báltico y el Atlántico Norte, cobrando peajes a comerciantes que transitaban por ellas, lo que incrementaba sus reservas de metales.
5. Minería
Aunque no era su principal fuente, extrajeron plata de minas en Noruega, Suecia y Dinamarca.
6. Saqueo de tumbas y necrópolis
También asaltaban tumbas y montículos funerarios donde se sabían enterrados objetos valiosos.
Es importante destacar que el oro y la plata no eran el único motivo de sus expediciones; buscaban poder, territorio y prestigio dentro de su sociedad.