La transición de la prehistoria a la historia
El salto de la era prehistórica a la histórica no se produjo por un evento único, sino por la aparición de la escritura.
Con la capacidad de registrar hechos en forma escrita, los registros de eventos, datos y decisiones se convirtieron en fuentes fiables para la investigación y la narración de la vida de las sociedades.
Este hito ocurrió en diferentes momentos y lugares: mientras que las civilizaciones mesopotámicas empezaron a escribir alrededor del 3100 a.C., otras regiones, como la India, China o Mesoamérica, desarrollaron sistemas de escritura en épocas posteriores.
Por tanto, la “fin” de la prehistoria es un proceso gradual y regional, marcado por la creación de documentos escritos que nos permiten reconstruir la historia con mayor precisión.