Ventajas tecnológicas
Armas y armaduras de acero: Los conquistadores contaban con espadas, lanzas y cotas de acero, materiales mucho más resistentes que los de los aztecas. El acero podía atravesar las protecciones de obsidiana y cortar con facilidad, mientras que sus armaduras ofrecían una defensa superior.
Armas de fuego: Los españoles introdujeron los arcabuces y cañones, armas desconocidas para los pueblos mesoamericanos. Estas podían dispararse a distancia, causando bajas rápidas y generando gran temor entre los guerreros aztecas.
Caballos: La monta a caballo proporcionó una movilidad sin precedentes. Los jinetes se desplazaban rápidamente, podían cruzar grandes distancias y, en combate, rompían las formaciones aztecas con cargas impactantes.
Ventajas estratégicas
Alianzas con pueblos indígenas: Los españoles forjaron pactos con ciudades‑estado y grupos que resentían el dominio azteca, como los tlaxcaltecas. Estas alianzas les suministraron información, guerreros adicionales y debilitaban la cohesión del imperio.
Ataque sorpresa: Aprovechando la falta de alerta, los conquistadores tomaron la capital, Tenochtitlán, de forma inesperada. La sorpresa impidió una defensa organizada y facilitó la captura de la ciudad.
Ventajas políticas
Falta de unidad interna: El Imperio azteca estaba compuesto por numerosos señoríos que, a menudo, mantenían rivalidades entre sí. Esta fragmentación dificultó la coordinación de una defensa conjunta contra los invasores.
Inestabilidad en la cúspide del poder: El emperador Moctezuma II mostraba debilidad y falta de apoyo popular, lo que redujo su capacidad para dirigir una respuesta eficaz. La crisis política interna dejó al imperio vulnerable a la conquista.