En la Escocia del siglo XVIII, la mayoría de la población más pobre vivía en viviendas muy simples y a menudo insalubres. A continuación se describen los tipos más habituales.
Cabañas de una sola ala
Era la forma de vivienda más extendida entre los pobres. Consistían en edificios de una sola planta con una habitación en un extremo y la cocina en el otro. Las paredes se construían de piedra o de turba y el tejado estaba cubierto de paja o brezo. Estas cabañas eran estrechas, poco higiénicas y ofrecían escasa protección contra el frío.
Casas largas
También comunes en áreas rurales, las casas largas tenían dos plantas y una planta alargada y estrecha. En la planta baja se alojaba al ganado, mientras que la planta superior servía como vivienda. Su interior se dividía en varios compartimentos, cada uno ocupado por una familia distinta.
Bothies
Pequeñas construcciones de una sola habitación, utilizadas como refugio temporal para los trabajadores agrícolas. Generalmente estaban hechas de piedra o turba y tenían techo de paja. Eran frías, húmedas y carecían de privacidad.
Cleavers
Viviendas diminutas de una habitación destinadas a los pobres urbanos, situadas en barrios marginales muy densos. A menudo estaban en mal estado, eran frías, húmedas y ofrecían escasa intimidad.
En conjunto, estas estructuras reflejaban la dureza de la vida cotidiana de la clase trabajadora escocesa del siglo XVIII.