Descubrimiento del pozo
En 2016, arqueólogos de Atenas desenterraron un pozo oracular dedicado al dios Apolo. Aunque ya se conocían oráculos en Grecia, como el famoso de Delfos, este es el primer pozo de este tipo encontrado dentro de la propia Atenas.
Ubicación
El pozo se sitúa en el barrio de Kerameikos (el antiguo Cerámico), al noroeste de la Acrópolis. Esta zona fue la puerta de entrada a la ciudad y alberga una necrópolis famosa cuyas estelas y monumentos funerarios marcan el camino hacia Eleusis. La necrópolis es una de las visitas más impactantes que puede hacer un viajero en la capital griega.
El santuario y el ómpalo
Al sur de la necrópolis se encontraba un santuario descubierto por Kyriakos Mylonas en 1890. Allí se halló un ómpalo de mármol, símbolo del ombligo del mundo, idéntico al de Delfos, que se utilizaba para la comunicación directa con los dioses.
El santuario estaba dedicado a Artemisa Soteria (la salvadora), según lo indican inscripciones y objetos hallados en excavaciones posteriores.
En 2012, investigadores del Instituto Arqueológico Alemán notaron que el ómpalo reposaba sobre una losa de mármol que tapaba una abertura en el suelo.
El pozo
El año pasado, la losa fue retirada con una grúa, revelando lo que había permanecido oculto durante siglos: un pozo circular de 9 metros de profundidad, construido con ladrillos de arcilla semicilíndricos.
En sus paredes se encontraron más de veinte inscripciones con la frase «ΕΛΘΕ ΜΟΙ Ω ΠΑΙΑΝ ΦΕΡΩΝ ΤΟ ΜΑΝΤΕΙΟΝ ΑΛΗΘΕΣ» («Ven a mí, oh Peán, y trae el verdadero oráculo»). Peán es uno de los epítetos de Apolo, hermano de Artemisa. La frase funciona como oración e invocación para obtener respuestas fieles y precisas.
El pozo tiene un diámetro de 65 cm, lo que dificulta su exploración. Las inscripciones datan de la época romana, probablemente del siglo III, aunque el pozo en sí es mucho más antiguo, construido hace unos 1 800 años.
Interpretación y relevancia
Según Jutta Stroszeck, directora de las excavaciones cerámicas, el pozo se utilizaba para practicar la hidromancia, una forma de adivinación mediante el agua muy extendida en la Antigüedad.
El hallazgo también es crucial porque confirma que el ómpalo está en su ubicación original, siendo el único en Grecia que no fue trasladado posteriormente, a diferencia del ómpalo de Delfos.