Desde los primeros homínidos, la fabricación de herramientas letales ha sido clave para la supervivencia. Los hallazgos más antiguos de armas fabricadas por el ser humano se remontan a unos 2,5 millones de años, pero los ejemplares mejor conservados son de madera y datan de hace aproximadamente 400 000 años.
Las lanzas de Schöningen
Entre 1995 y 1998, en una mina a cielo abierto de la localidad alemana de Schöningen se descubrieron ocho lanzas de madera. Los análisis indican que fueron realizadas por Homo heidelbergensis durante el Paleolítico Inferior, mucho antes de la aparición del Homo sapiens.
Contexto arqueológico y datación
Los restos se hallaron junto a más de 16 000 huesos de animales, principalmente caballos (Equus mosbachensis), ciervos rojos y bisonte europeo. La rápida cobertura del yacimiento con lodo lacustre permitió la preservación excepcional de la madera.
Modo de caza
Los investigadores proponen que los cazadores acechaban a los animales entre los juncos de la orilla, los acorralaban contra el agua y los abatían con sus lanzas. La presencia de marcas de corte en los huesos y de crías jóvenes sugiere que la caza se realizaba en otoño, después del nacimiento de la camada.
Características de las lanzas
Se trata de tallos delgados y rectos de abeto, excepto la lanza IV, que está hecha de pino. Su longitud varía entre 1,82 m y 2,25 m y su diámetro entre 29 mm y 47 mm. El mayor diámetro se concentra en el tercio delantero, cerca del centro de gravedad, de forma similar a las jabalinas de competición actuales, lo que evidencia un conocimiento avanzado de la mecánica de la arma.
Repercusiones para la comprensión del Homo heidelbergensis
Antes de este hallazgo se pensaba que Homo heidelbergensis y sus descendientes, los neandertales, carecían de lenguaje complejo y se alimentaban principalmente de plantas y carroña. Las lanzas demuestran una estrategia de caza coordinada y una capacidad de comunicación sofisticada, habilidades antes atribuidas solo al ser humano moderno.
Interpretaciones alternativas
Algunos expertos de la Universidad de Tübingen sostienen que las lanzas nunca tocaron tierra, sino que fueron usadas bajo el agua. Según ellos, los huesos provienen de múltiples cacerías menores y los caballos fueron atrapados en aguas poco profundas, lo que reduciría la complejidad social inferida.
Visita al yacimiento
El sitio está abierto al público y cuenta con un museo y un centro de investigación donde se pueden conocer en detalle los hallazgos del Pleistoceno temprano en Schöningen.
Fuentes
Hartmut Thieme, Lower Palaeolithic hunting spears from Germany (Nature doi:10.1038/385807a0); The Subversive Archaeologist; Universiteit Leiden; Wikipedia.