El descubrimiento del pergamino de 4 000 años
En el reino de los papiros, arqueólogos del Museo Egipcio de El Cairo han encontrado recientemente un pergamino excepcional de aproximadamente 4 000 años de antigüedad, elaborado sobre piel de animal.
Jeroglíficos. El hallazgo consiste en un rollo de piel de unos 2,5 m de longitud, cubierto por completo en ambas caras con delicados jeroglíficos y coloridas ilustraciones. El documento, que mide en total 5 m, estaba guardado entre cientos de fragmentos de papiros y manuscritos antiguos. Su existencia se dio a conocer en el último Congreso Internacional de Egiptología, celebrado en Florencia (Italia) en agosto de 2015. Sería el manuscrito de piel más antiguo y extenso jamás descubierto en Egipto.
Este documento extraordinario, decorado con deidades y entidades sobrenaturales dotadas de poderosas capacidades mágicas, se remonta al comienzo del Reino Medio (2000‑1780 a.C.), es decir, unos mil años antes del texto literario más antiguo conocido del Nuevo Reino (1500 a.C.): el Libro de los Muertos. Según el egiptólogo, el origen exacto del pergamino es incierto; se cree que estuvo en la colección del museo durante unos 70 años, adquirido por el Instituto Francés de Arqueología Oriental alrededor de la Primera Guerra Mundial y donado al museo egipcio poco antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. «Luego cayó en completo olvido», comenta el investigador.
Reconstrucción del manuscrito
El arqueólogo Wael el‑Sherbiny se enfrentó a un auténtico rompecabezas, pues el rollo se encontraba fragmentado. Especialista en religiones antiguas, logró reordenar las piezas gracias a su profundo conocimiento de los textos sagrados hallados en sarcófagos del mismo periodo. Algunas de las ilustraciones que adornan el pergamino nunca se habían visto.
«El rollo contiene una versión ampliada de una composición que a veces se reproducía en ciertos sarcófagos del Reino Medio (desde 2000 a.C.) denominada ‘El Libro de los Dos Caminos’», explica el egiptólogo francés Pascal Vernus, ex‑director de la École Pratique des Hautes Études. Este texto, muy oscuro, funciona como una gigantesca “mapa” del más allá, enumerando los diferentes lugares, sus peligros, los guardianes y las fórmulas mágicas necesarias para superar las pruebas del viaje. Los dos caminos son, literalmente, dos rutas: una inferior, representada en negro, y una superior, en azul.
Manuscritos de piel en el Antiguo Egipto
Solo se conocen seis manuscritos de este tipo, pero todos en forma de papiro, no de piel. Los rollos de cuero, aunque utilizados en el Egipto faraónico, son más frágiles que los documentos vegetales, que se conservan mejor en el clima árido del desierto. El texto de este valioso pergamino, esencial para comprender mejor las creencias funerarias del antiguo Egipto, será publicado íntegramente en breve.
Extracto del Libro de los Muertos, guardado en el Louvre. © Sipa
El Libro de los Muertos
En la civilización egipcia, la supervivencia en el más allá era una preocupación central. El Libro de los Muertos, que aparece al final de la XVII dinastía (1630‑1539 a.C.) y perdura hasta la época romana, es una colección de fórmulas mágicas que los difuntos llevaban a sus tumbas para enfrentar los peligros del más allá y alcanzar la inmortalidad. De composición muy heterogénea, este compendio incluye recetas heredadas de los Textos de las Pirámides (2350‑2321 a.C.). Fue el estudioso Richard Lepsius (1810‑1884) quien, al traducir una versión tardía de estos textos, acuñó el nombre de “Libro de los Muertos”, cuyo nombre original es “Fórmulas para salir de día”.