Un conjunto de pequeñas monedas de oro con forma de cuenco fue descubierto en un campo al suroeste de Berlín. De origen celta, estas piezas permiten, por primera vez, suponer que en el siglo I a.C. existían relaciones comerciales entre las tribus celtas del oeste de la actual Alemania y la cultura proto‑germánica de Jastorf, asentada al otro lado de la cuenca del Elba.
Monedas celtas de cuenco arcoíris
Las llamadas Regenbogenschüsselchen ("pequeños cuencos arcoíris") carecen de inscripciones y presentan motivos abstractos o simbólicos. Hasta ahora no se habían encontrado en la región de Brandenburg, lo que indica contactos entre culturas separadas por la cuenca del Elba.
Descubrimiento en Brandenburg
Todo comenzó en 2017, cuando Wolfgang Herkt, antiguo agricultor y ahora voluntario curador del patrimonio arqueológico, solicitó el estudio de un campo recién arado en el valle proglacial de Głogów‑Baruth, cerca del pueblo de Baitz, al suroeste de Berlín. Allí encontró 11 monedas, que entregó a la Oficina de Protección del Patrimonio Histórico del Estado. La búsqueda sistemática reveló 30 monedas más y una aldea perteneciente a la cultura Jastorf.
Los curadores voluntarios siguen un programa de dos años que les permite asistir a arqueólogos en la identificación, conservación y difusión del patrimonio. Como señaló la ministra de Cultura, Manja Schüle, «son verdaderos profesionales» que supieron reconocer esas diminutas piezas metálicas.
Procedencia de las monedas
Según el numismático Marjanko Pilekic, las piezas están compuestas principalmente de oro, con algo de plata y cobre, y datan del siglo I a.C. (entre 100 y 30 a.C.). Probablemente fueron acuñadas en Hesse o Renania‑Palatinado, en el oeste de Alemania, y llegaron al este del Elba por una ruta corta.
Uso local de la moneda celta
Los celtas adoptaron el uso de monedas a través del comercio con mercaderes griegos, sustituyendo el trueque a partir del siglo III a.C. Estas monedas se utilizaban principalmente a nivel local: para comprar bienes, como regalos diplomáticos o tributos a jefes. Cada tribu prefería el metal que más valoraba (oro en el norte, plata en el sur).
El Regenbogenschüsselchen, amuleto de la suerte
Solo algunas tribus celtas, como los Boios y los Vénetos, producían estos cuencos diminutos, a menudo decorados con esferas, puntos, estrellas o motivos como torques y cabezas de aves. Su nombre medieval, "pequeños cuencos arcoíris", proviene de la creencia popular de que caían del cielo junto a un arcoíris, y se consideraban amuletos de buena suerte y curación. También se les conoce como Sternentaler ("estrellas de talento").
¿Una compra importante? Posible tráfico de esclavos
El valor exacto de este tesoro es incierto, pero su presencia en una zona tan alejada del origen celta sugiere un intercambio significativo. Los arqueólogos proponen que la aldea Jastorf pudo haber comerciado con los celtas, tal vez adquiriendo miel, pieles o incluso la dote de una mujer celta. Otra hipótesis, apoyada por la ausencia de inscripciones, es que las monedas pagaron la compra de esclavos o de mercenarios.
Pilekic observa que todas las piezas provienen de una única emisión, lo que indica que fueron acuñadas y enviadas a Brandenburg como un lote, probablemente para una transacción puntual.
Importancia para la historia
El valor arqueológico de estas cuarenta monedas supera con creces su valor material. El contexto en que se hallaron permite a los investigadores reconstruir redes de intercambio entre celtas y germanos que antes se desconocían. Gracias a la conservación cuidadosa del sitio, la investigación científica puede ofrecer una nueva visión de la historiografía de Brandenburg.