En el antiguo Egipto, la presencia intencional de imágenes divinas en brazos y cuello permitía que los tatuajes tuvieran una función ritual durante la adoración religiosa.

Vista general de una momia egipcia de 3 300 años cuyo cuello está tatuado con dos babuinos y tres ojos de Oújat.
En 2014 se desenterró en Deir el‑Medina, en la ribera occidental de Luxor, una extraordinaria momia de 3 300 años cuyo cuerpo estaba completamente cubierto de tatuajes. Tras cuatro años de estudio, los resultados fueron publicados el 17 de octubre de 2018 por el Secretario General del Supremo Consejo de Antigüedades Egipcias, Mostaf al‑Waziri. El análisis confirmó la presencia de unos treinta motivos, entre los que destacan un toro salvaje, una oveja, una flor de loto, un babuino y el ojo de Horus (Oújat), un poderoso símbolo protector. La tomografía computarizada y la reflectografía infrarroja permitieron identificar todos los tatuajes sobre la piel de la momia.
Tras el hallazgo de esta mujer de alto rango, que se cree vivió entre 1300 y 1070 a.C., Sciences et Avenir entrevistó a su descubridor, Cédric Gobeil, jefe de la misión arqueológica de Deir el‑Medina, apoyada por el Instituto Francés de Arqueología Oriental (IFAO). A continuación, la entrevista completa.
Science & Future: ¿De qué se trata esta momia?
¿Los tatuajes son únicos?
Cédric Gobeil: El hallazgo de una momia egipcia tatuada es, por sí mismo, un gran acontecimiento arqueológico. Hasta la fecha, los egiptólogos conocen apenas una docena de momias tatuadas, todas ellas mujeres, cuyas decoraciones consisten en líneas y puntos geométricos. Lo que hace único a nuestro descubrimiento es que, por primera vez, aparecen motivos figurativos distribuidos simétricamente en la mitad superior del cuerpo.

Parte superior del brazo derecho de la momia, decorada con una cobra ondulante. ©Anne Austin/IFAO Mission
¿Qué tipos de tatuajes pudieron identificar?
Alrededor de 30 tatuajes cubren el cuerpo de esta mujer, lo que la convierte en la momia egipcia más decorada conocida. Los motivos, mayormente figurativos, representan animales (babuinos, vacas, serpientes, etc.), flores, objetos rituales, pero también jeroglíficos y símbolos protectores, como los ojos‑oudjat (el ojo del dios halcón Horus). Es la primera vez que se encuentran estos ornamentos en forma de tatuaje sobre una momia. La iconografía egipcia muestra algunas escenas de mujeres con pequeños diseños pintados, pero nunca antes se habían hallado en una momia.
¿Cuál pudo haber sido el papel de esta mujer?
Esta es una de las preguntas clave y, a la vez, una de las más difíciles de responder. Basándonos en momias tatuadas previamente descubiertas y en paralelismos iconográficos, los egiptólogos han sugerido una relación entre el tatuaje y la adoración de la diosa Hathor. En nuestra momia aparecen, entre otros, dos imágenes de Hathor representada como vaca con corona hathórica y un collar‑menat, símbolo de fertilidad, así como un mango con cabeza de Hathor que podría haber sido el soporte de un espejo. En ese contexto, es plausible imaginar que la mujer desempeñó un rol ligado a la diosa, ya sea como música, cantante o sacerdotisa. También podría haber sido una “magia” o intermediaria entre el mundo terrenal y el divino, práctica que aparecen en textos contemporáneos.
¿En qué época vivió?
Gracias al trabajo de la antropóloga Anne Austin, de la Universidad de Stanford, pudimos determinar que el estilo de momificación corresponde al del Nuevo Reino (1550‑1070 a.C.). Además, la momia se encontró en una tumba perteneciente a una comunidad de artesanos que trabajaban en los sepulcros reales excavados en las montañas de Tebas, durante el mismo período.
¿Se ampliará el análisis a otras momias?
Por supuesto. Nuestro foco ahora está en buscar más casos y esperamos descubrir otras momias tatuadas en un futuro próximo. Los tatuajes no siempre son fáciles de distinguir en la piel momificada; los hallazgos se lograron mediante el examen de imágenes procesadas por ordenador.
¿Era común tatuarse en el Egipto faraónico?
A primera vista, el escaso número de momias tatuadas descubiertas y las representaciones iconográficas que muestran individuos con patrones corporales sugieren que la práctica era rara. Sin embargo, la ausencia de evidencia no equivale a ausencia de práctica. Nuestra conclusión se basa en una muestra que quizá no sea representativa; aún quedan muchísimas momias por desenterrar, y no todas las personas egipcias fueron momificadas ni todas las momias han sobrevivido hasta hoy.