Descubrimientos arqueológicos

Petra Menor: la joya nabatea a pocos kilómetros al norte de la famosa ciudad

Petra es el emblema turístico de Jordania: la garganta del Siq, la fachada del Tesoro, las tumbas, el teatro y la subida a la Monasterio a lomos de burro...

Petra Menor, la “Pequeña Petra”

A tan solo ocho kilómetros al norte de la ciudad nabatea se encuentra Petra Menor, también conocida como Sik al‑Barid (“El Cañón Frío”). Construida en el siglo I d.C., probablemente como barrio exterior de su hermana mayor, la ciudad está enclavada entre el desierto, el Valle del Rift jordano y el Mar Muerto, cerca de Wadi Musa y del yacimiento neolítico de Beidha.

Petra Menor: la joya nabatea a pocos kilómetros al norte de la famosa ciudad

Arquitectura y decoración

Al igual que la gran Petra, el acceso se realiza a través de una estrecha garganta de medio kilómetro que conecta tres amplias áreas de arenisca. En el interior se hallan triclinios tallados en la roca para uso comercial, cuevas habitacionales y, lo más valioso, restos de decoración policromada de estilo helenístico con motivos vegetales. Son el único muestra mural nabatea conservada in situ.

Petra Menor: la joya nabatea a pocos kilómetros al norte de la famosa ciudad

La Casa Pintada

Descubierta en los años 80 y limpiada en 2010, la Casa Pintada (también llamada “biclinium”) muestra frescos con motivos dionisíacos, animales y putti similares a los de la Casa de Livia en Pompeya. Alrededor hay varias cisternas y canales diseñados para recoger y distribuir agua a caravanas y viajeros.

Petra Menor: la joya nabatea a pocos kilómetros al norte de la famosa ciudad

Otros atractivos

Entre los hallazgos destacan un templo tallado (posible triclinio) y una caminata que lleva al mirador del extremo del cañón, ofreciendo vistas panorámicas sobre un océano de piedra erosionada. Un sendero de seis kilómetros conecta con Qattar Ed‑Deir; se recomienda ir con guía por falta de señalización.

Abandono y redescubrimiento

Petra Menor fue abandonada en el siglo VII tras un largo declive. Los beduinos siguieron utilizándola como refugio. No fue conocida por Jacob Burckhardt, quien descubrió Petra en 1812, y solo en los años 50 del siglo XX la arqueóloga británica Diana Kirkbride la incluyó en sus excavaciones, considerándola parte de Petra.

En 1981 la UNESCO declaró el conjunto (las dos Petras y Beidha) Patrimonio de la Humanidad, formando un parque arqueológico de 264 km².