Descubrimientos arqueológicos

El cromlech de Nabta Playa en Egipto, mil años más antiguo que Stonehenge

Hace entre 130 000 y 70 000 años, la zona que hoy conocemos como Nabta Playa era una sabana fértil en el desierto de Nubia, con lluvias anuales de hasta 500 mm y un gran lago interior. En este entorno habitaban búfalos, jirafas, antílopes y gacelas, y la presencia humana se remonta al menos al décimo milenio a.C.

Ubicación y descubrimiento

Nabta Playa se sitúa a unos 800 km al sur de El Cairo y 100 km al oeste de Abu Simbel. El arqueólogo Fred Wendorf, fallecido en 2015, fue quien reveló su valor arqueológico, apoyado por el lingüista Christopher Ehret. Los análisis óseos de Wendorf indican que los pobladores provenían del África subsahariana.

El cromlech de Nabta Playa en Egipto, mil años más antiguo que Stonehenge

Vida y organización

En el séptimo milenio a.C. las comunidades construían viviendas en filas ordenadas y perforaban pozos profundos. Su alimentación se basaba en frutas, verduras y sorgo silvestre, y comenzaron a importar cabras y ovejas del Cercano Oriente. Estas sociedades mostraban un nivel de organización superior al de sus contemporáneos del Valle del Nilo, aunque permanecían como asentamientos estacionales, ocupados sólo en los meses de verano cuando el lago era suficiente para el ganado.

Cultos y estructuras prehistóricas

Ya en el sexto milenio a.C. aparecen evidencias de cultos con sacrificios animales y enterramientos en cámaras de piedra, que algunos investigadores relacionan con una fase temprana del culto a Hathor. Wendorf también consideró que ciertos espacios subterráneos eran los ejemplos más antiguos de escultura en Egipto.

Instrumentos arqueoastronómicos

Un milenio después, en el quinto milenio a.C., los habitantes de Nabta Playa desarrollaron algunos de los instrumentos arqueoastronómicos más antiguos del mundo, contemporáneos del Círculo de Goseck (Alemania) y del complejo de Mnajdra (Malta). Estos consistían en alineaciones de piedras que podían señalar la aparición de estrellas o servir como calendario solar, indicando la dirección aproximada del amanecer en el solsticio de verano. Se han identificado hasta seis alineaciones, siendo la más conocida el pequeño cromlech de 30 piedras en círculo con seis interiores, datado aproximadamente mil años antes de Stonehenge. Las demás alineaciones se disponen radialmente alrededor del cromlech.

El cromlech de Nabta Playa en Egipto, mil años más antiguo que Stonehenge

Hipótesis de Thomas G. Brophy

Según Thomas G. Brophy, las tres piedras interiores al sur del círculo representarían las tres estrellas del cinturón de Orión, mientras que las otras tres simbolizarían los hombros y la cabeza de la constelación. Esta disposición se repetiría aproximadamente cada 25 000 años, la última vez entre 6400‑4800 a.C.

Brophy también proponía que las cinco alineaciones radiales marcaban los lugares celestes donde esas estrellas aparecen por primera vez en el horizonte oriental (alba heliacal), ofreciendo una representación conceptual del movimiento celeste a lo largo de un ciclo de precesión.

El cromlech de Nabta Playa en Egipto, mil años más antiguo que Stonehenge

Investigaciones recientes y críticas

Un estudio de la Universidad de Colorado (2007) señaló que las fechas propuestas por Brophy estaban desplazadas al menos 1 500 años y criticó su tendencia a incluir teorías extraterrestres. Los arqueólogos de la misma universidad sugirieron que Nabta Playa fue un centro ceremonial entre 6100‑5600 a.C., donde diferentes grupos realizaban sacrificios animales, como lo atestiguan los numerosos restos encontrados en la antigua playa del lago.

Alrededor de 5500 a.C. grupos más organizados comenzaron a construir cámaras funerarias y túmulos. Aproximadamente en 4800 a.C. se erigió el cromlech, alineado aproximadamente con el solsticio de verano, y entre 4500‑3600 a.C. aparecieron estructuras aún más complejas.

Mediciones satelitales y GPS confirmaron posibles alineaciones con Sirio, Arturo, Alfa Centauro y el cinturón de Orión. Los investigadores concluyeron que el simbolismo del quinto milenio a.C. era básico y práctico para una población nómada: ganado, agua, muerte, tierra, sol y estrellas.