Situada en lo alto de la Yonne, la abadía y basílica de Sainte‑Marie‑Madeleine de Vézelay es una joya del románico y Patrimonio de la Humanidad UNESCO. Desde el siglo XI se convirtió en uno de los principales destinos de peregrinación medieval, gracias a la reliquia de María Magdalena.
Vézelay, un importante centro de peregrinación
La fundación se remonta al conde Girard de Roussillon, quien, bajo el impulso de su esposa Berthe, confió a monjas las reliquias de Santa Magdalena traídas de Provenza. Tras el saqueo normando de 873, el monasterio se trasladó a la colina de Vézelay y fue ocupado por benedictinos. En 878 se consagró una iglesia carolingia, cuya cripta aún se conserva, y poco a poco surgió un flujo de peregrinos alrededor de la santa.
El creciente número de devotos obligó a ampliar la edificación, primero en los siglos XI y XII y después en el XIII, cuando en 1050 la basílica quedó bajo la protección papal de Santa Magdalena. Vézelay también se convirtió en una parada clave del Camino de Santiago y, más tarde, en el punto de partida de la segunda cruzada, predicada por San Bernardo de Claraval ante el rey Luis VII el 31 de marzo de 1146. Cincuenta años después, los reyes Felipe Augusto y Ricardo Corazón de León se encontraron allí antes de la tercera cruzada.
Una obra maestra del arte románico
Tras varias ampliaciones y daños, la basílica combina elementos góticos y románicos, aunque su esencia es románica. La fachada, restaurada por Viollet‑le‑Duc en el siglo XIX, salvó el edificio del derrumbe. Desde el siglo XV la peregrinación decayó y la abadía quedó abandonada durante la Revolución Francesa.
La nave central, de estilo románico del siglo XII, sustituyó a la anterior carolingia destruida por el fuego; el coro y el transepto son góticos del siglo XIII. El visitante queda impactado por el pórtico principal, a menudo llamado nártex, con tres puertas ricamente esculpidas y cargadas de simbología medieval. Los capiteles narran escenas del Antiguo Testamento y otras leyendas, como la “Molienda Mística” o la “Caída de Simón el Mago”, consideradas auténticas obras maestras del románico burgundiano. Estas esculturas guardan estrechos paralelismos con la catedral de San Lázaro en Autun y con San Filiberto de Tournus, mientras que el coro de bóveda de crucería se inspira en la catedral de Sens.
El encantador pueblo de Vézelay
Vézelay no es solo su basílica; es también un pintoresco pueblo de unos 500 habitantes, catalogado entre los "Pueblos más bonitos de Francia". Desde la colina se contempla el valle verde del río Cure y los valles salvajes del Morvan; la gran terraza tras la basílica ofrece vistas panorámicas inolvidables. El patrimonio cultural incluye el Museo Viollet‑le‑Duc, dedicado a la restauración de la basílica, y la Maison Jules Roy, ahora casa de escritores que celebra la obra La Vallée Heureuse.
En la antigua casa de Romain Rolland se encuentra el Museo Zervos, una pequeña pero imprescindible muestra de arte moderno. La colección, legada por el crítico y editor Christian Zervos, reúne obras de Picasso, Giacometti, Ernst, Kandinsky y muchos otros, entre 1925 y 1960, presentadas con una elegancia sobria.
En definitiva, Vézelay combina una basílica románica de gran valor histórico‑artístico con un pueblo que ha sabido conservar su autenticidad pese al intenso turismo veraniego.
Para profundizar
– Vézelay – Un camino de luz. Place wins, 2018.
– Vézelay y San Bernardo, de Jacques d'Arès. Dervy, 2002.