Ubicación y arquitectura
En la frontera entre la Federación Rusa y Mongolia, en las montañas al sur de Tuva, se encuentra el gran complejo de edificios de barro llamado Por‑Bajin. El conjunto está asentado sobre una isla en medio de un lago y, hasta hace poco, los arqueólogos desconocían quién lo construyó ni para qué servía.
El recinto mide aproximadamente 215 × 162 m y sus muros exteriores alcanzan los doce metros de altura. Todos los muros están hechos de barro ("Por‑Bajin" significa «casa de barro») sobre una base de vigas de madera. Se trata de una obra de los nómadas uigures del siglo VIII.
El desafío de la datación
Determinar la edad exacta de objetos arqueológicos es complicado, incluso con técnicas como la datación por radiocarbono. Para este caso, un equipo de científicos rusos y de la Universidad de Groningen (Países Bajos) aplicó un método novedoso basado en los picos repentinos de concentración de carbono‑14. Los resultados, publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences, fijan la construcción del complejo en el año 777 d.C.
«Para entender el propósito del edificio era imprescindible conocer la fecha exacta de su construcción y, de ese modo, identificar al líder que ordenó su edificación», explica la Dra. Margot Kuitems, investigadora postdoctoral del Isotope Research Center de Groningen.
Radiocarbono y picos de ^14C
En el periodo medieval temprano, la datación por radiocarbono suele ser precisa dentro de unas pocas décadas, lo suficiente para la mayoría de los estudios. Sin embargo, los cambios de liderazgo entre los kanes uigures en el siglo VIII requieren una precisión mayor. Dentro del proyecto ECHOES, Kuitems aplicó una técnica que identifica picos de ^14C en anillos de madera.
El ^14C se genera en la atmósfera superior y es incorporado por las plantas. Cuando una planta o el animal que la consume muere, el ^14C comienza a decaer, reduciéndose a la mitad cada 5 730 años. Por tanto, la cantidad de ^14C presente indica la edad del material orgánico.
En 2013, el profesor japonés Fusa Miyake descubrió un fuerte aumento de ^14C en los anillos de los árboles del año 775. Ese pico se ha convertido en una referencia cronológica muy útil.
«Si encontramos madera de esa época en un yacimiento, podemos buscar el pico midiendo el ^14C de los anillos subsecuentes», señala Kuitems. «El pico indica el anillo que creció en 775, y si la muestra incluye la corteza, incluso podemos determinar el año exacto de la tala».
Aplicación al complejo de Por‑Bajin
Los investigadores analizaron una viga extraída de los cimientos del complejo. La muestra contenía 45 anillos más la corteza. El pico de ^14C correspondiente al año 775 apareció en el anillo 43, lo que indica que el árbol fue talado en 777. La especialista en anillos de árbol y coautora Petra Doeve confirmó que el anillo parcial final se formó en primavera, coincidendo con la clara distinción estacional del bosque de Siberia meridional.
Los arqueólogos rusos habían sugerido que la construcción del complejo se completó en apenas dos años. Las vigas provienen de los bosques circundantes, lo que refuerza la hipótesis de una edificación rápida alrededor del 777 d.C.
Implicaciones históricas
Hasta ahora, la datación se basaba en una inscripción rúnica de la llamada Piedra de Selenga, que situaba la obra en el año 750, bajo el reinado de Bayan‑Chur Khan, quien estaba casado con una princesa china, explicando algunas influencias chinas encontradas en el sitio.
Sin embargo, el nuevo análisis sitúa la construcción bajo el mandato de Tengri Bögü Khan (777 d.C.). Bögü Khan se había convertido al maniqueísmo, una religión gnóstica que provocó una fuerte oposición. Fue asesinado en una rebelión anti‑maniquea en 779.
Según Kuitems, «es probable que el complejo haya sido concebido como monasterio maniqueo. Cuando los rebeldes derrotaron a Bögü Khan, el edificio quedó abandonado, lo que explica por qué nunca se utilizó». Si hubiera sido un palacio o una fortaleza, es más probable que los vencedores lo hubieran ocupado.
Conclusiones
Este estudio demuestra cómo los picos de ^14C pueden resolver enigmas arqueológicos que requieren una datación exacta. La técnica será cada vez más útil a medida que se identifiquen nuevos picos en el registro atmosférico.