Descubrimientos arqueológicos

El singular santuario romano de Panóias (Portugal), dedicado a Serapis y a los dioses del Hades

Ubicación y origen

Junto al pueblo de Assento, en el municipio de Vila Real, al norte de Portugal, se encuentra un curioso recinto rocoso tallado en la piedra. Aunque a primera vista algunos huecos parecen naturales, forman parte de un santuario romano construido entre finales del siglo II y principios del siglo III d.C.

Estructura del recinto

El conjunto está dominado por tres grandes rocas o colinas graníticas, de las que se tallaron escaleras de acceso y varios huecos de diferentes tamaños. En sus paredes se conservan restos de pequeños templos que formaban parte del recinto.

Los huecos y sus funciones

Los huecos rectangulares servían para quemar las entrañas de los animales sacrificados. Los huecos circulares, con ranuras que sostenían una parrilla de hierro, se utilizaban para asar la carne que se consumía en el mismo lugar y para limpiar la grasa y el aceite.

Otros huecos más pequeños estaban vinculados a los templos y se empleaban como depósitos de instrumentos sagrados empleados en los ritos. Además, existía un pequeño conjunto de estanques purificadores donde los fieles se lavaban antes de los rituales.

El singular santuario romano de Panóias (Portugal), dedicado a Serapis y a los dioses del Hades

Restos visibles hoy

Solo quedan los cimientos de los templos, aunque muchos de sus ábsides se reutilizaron en las paredes de las casas del poblado vecino y en el pavimento de su iglesia. En el lado este se conservan dos altares preromanos, prueba de que el lugar ya era sagrado antes de la llegada de los romanos.

Patrocinio y dedicatoria

Varias inscripciones indican que el senador Gneo Cayo Calpurnio Rufino, probablemente encargado de la explotación de las minas de oro de Tresminas y Jales (actual municipio de Vila Pouca de Aguiar), fue quien mandó construir el santuario.

El singular santuario romano de Panóias (Portugal), dedicado a Serapis y a los dioses del Hades

En la entrada del recinto se hallan tres inscripciones latinas (una de ellas destruida en el siglo pasado y posteriormente reconstruida) y una en griego. Todas describen el rito celebrado y a quién estaba dedicado: a Serapis, divinidad sincrética greco‑egipcia asociada a Plutón, dios del inframundo, pero también a la curación, y a los demás dioses del otro mundo.

Rituales de iniciación

En el santuario se llevaban a cabo rituales de iniciación en los misterios de las deidades del inframundo, introducidos en la zona por el propio Rufino. La inscripción griega, escrita en dialecto dórico, sugiere que el culto pudo haber llegado desde Perge, ciudad pamfilia de tradición dórica (actual suroeste de Turquía) y uno de los principales centros del culto a Serapis en el siglo II d.C.

El singular santuario romano de Panóias (Portugal), dedicado a Serapis y a los dioses del Hades

Presencia de creencias locales

Una de las inscripciones latinas revela que el recinto ya era sagrado antes de la llegada romana, al mencionar a los dioses de los Lapitae, comunidad autóctona del área (algunos autores los interpretan como los espíritus de las rocas).

El singular santuario romano de Panóias (Portugal), dedicado a Serapis y a los dioses del Hades

Camino ritual y reconocimiento

Un camino tallado en la roca, posiblemente la ruta de la procesión ritual, une la base de la colina con la cumbre, conectando los tres puntos principales del recinto. El santuario es único no solo en la Península Ibérica, sino en todo el mundo, como afirma el arqueólogo Amílcar Guerra.

Desde 1910 está catalogado como Monumento Nacional de Portugal.