Investigación reciente
El 7 de abril de 2017 un equipo de buzos de los Carabinieri y la protección civil iniciaron intensas pesquisas subacuáticas en el lago Nemi, un cráter volcánico situado a unos 30 km al sureste de Roma. El objetivo: averiguar si bajo sus aguas reposaría un posible tercer “palacio flotante” del emperador romano Calígula.

Calígula (Gayo Julio César Augusto Germánico) gobernó entre el 37 y el 41 d.C. y, según Suetonio, se entregó a excesos y extravagancias, entre ellos la construcción de dos enormes embarcaciones de lujo que utilizó para fiestas y orgías. Estas naves, equipadas con mosaicos, mármoles y sistemas de calefacción avanzados, fueron descubiertas entre 1927 y 1933 tras el drenaje parcial del lago bajo la orden de Benito Mussolini.

¿Podría existir una tercera nave?
Un grupo interdisciplinario de unos quince investigadores, apoyado por el diario español La Vanguardia, está empleando equipos de última generación, como el sonar de barrido lateral, para localizar otro posible hundimiento. “¿Por qué no?”, comenta Matthew Nicholls, especialista en historia antigua de la Universidad de Reading. “Espero con interés los resultados; vale la pena observarlo”.

Los intentos de explorar el lago no son nuevos. Desde 1535 Francesco Marchi utilizó una campana de buceo rudimentaria; en 1827 el caballero italiano Annesio Fusconi empleó una gran campana; y entre 1896 y 1905 buzos de la marina cartografiaron con precisión los restos de las dos naves. Estas fueron sacadas del fondo durante excavaciones de principios del siglo XX, pero en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, un incendio destruyó el museo que albergaba los vestigios.

El hallazgo de una tercera embarcación sería un descubrimiento de gran relevancia para la historia y la arqueología, pues la pérdida de los dos primeros palacios flotantes sigue siendo un trauma para la investigación.
Nota: El sonar de barrido lateral genera una imagen acústica del lecho del lago con una anchura de 100 m a cada lado.
Para profundizar: “Nemi’s Navi”, de Guido Ucelli, 1950.