Descubrimiento y mito
En 1922 se encontraron dos cuerpos entrelazados en la villa de la Criptoporticus, en Pompeya. Desde entonces se los describió como un hombre y una mujer muertos en un abrazo mortal durante la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., una historia que alimentó la imaginación romántica.
El famoso molde de yeso, creado con el método de Giuseppe Fiorelli en 1863, muestra la cabeza de uno apoyada sobre el pecho del otro. Con los años surgieron diferentes hipótesis: algunas sugerían que podrían ser dos mujeres, tal vez una madre y su hija.
¿Una pareja del mismo sexo?
Recientes escaneos y análisis de ADN de los dientes y restos óseos conservados en los dos moldes revelaron que, en realidad, se trataba de dos hombres de 18 y 20 años. Este hallazgo abre la posibilidad de que fueran una pareja homosexual, aunque los expertos advierten que no se puede confirmar con certeza.
Como señaló Massimo Osanna, director de la Superintendencia de Pompeya: «No podemos afirmar que fueran amantes, pero su posición sugiere esa posibilidad, sin poder certificárselo». Stefano Vanacore, del laboratorio de arqueología de Pompeya, añadió en The Telegraph: «Son suposiciones que nunca se podrán verificar. Lo que sí sabemos es que no eran padres, hermanos ni padre e hijo».
Uno de los perfiles de ADN está muy deteriorado, por lo que futuras investigaciones podrían plantear nuevas hipótesis. Este caso destaca el potencial de los análisis genéticos modernos aplicados a los 103 moldes de yeso que se conservan en Pompeya desde finales del siglo XIX.