Descubierta en 1991 por el buzo profesional Henri Cosquer, la cueva Cosquer se encuentra sumergida en la Calanque de la Triperie, cerca del cabo Morgiou, en la zona de los Bouches‑du‑Rhône, al norte de Marsella.
Esta cueva submarina alberga más de 500 representaciones prehistóricas —caballos, íbices, bisontes, alces gigantes, focas y peces— que datan de entre 27 000 y 18 000 años antes de Cristo. El acceso está prohibido al público y sólo equipos autorizados pueden entrar a través de un túnel sumergido de 120 m, cerrado con una puerta de acero.

Desde octubre de 2017, arqueólogos y buzos, bajo la coordinación de la Dirección Regional de Asuntos Culturales (DRAC), llevan a cabo un levantamiento topográfico de alta precisión para crear un registro digital completo de la cavidad. El objetivo es conservar digitalmente este tesoro amenazado por el cambio climático y el aumento del nivel del mar, y detectar posibles obras aún desconocidas.
Escaneos 3D de precisión sub‑milimétrica
Diariamente, cuando el tiempo lo permite, los equipos trabajan durante cinco horas —el máximo permitido por razones de seguridad— para explorar la cámara principal (55 × 44 m) y la segunda cámara (45 × 15 m). “Estas lecturas digitales podrán ponerse a disposición de los científicos con una calidad idéntica a la original”, explica Xavier Delestre, curador regional de arqueología.
Según Yves Billaud, investigador del Departamento de Arqueología Subacuática (DRASSM), la primera fase del proyecto generará una malla de centímetros, mientras que los relieves parietales se capturarán con una precisión sub‑milimétrica mediante fotogrametría.
Divulgación y futuro
Las imágenes resultantes, que se obtendrán a lo largo de 2018, servirán también como base para campañas de difusión dirigidas al público general. “Se está estudiando la posibilidad de presentar este conjunto en Marsella, aunque aún no se ha definido la forma exacta”, añade Delestre.