Descubrimientos arqueológicos

El trabajo infantil: una nueva línea de investigación para la arqueología

Introducción

Los estudios recientes están reexaminando el trabajo infantil desde la prehistoria. Un caso emblemático son las minas de sal de Europa Central, donde se han encontrado pruebas de la participación de niños en actividades mineras.

El trabajo infantil: una nueva línea de investigación para la arqueología

Minería de sal en la Edad del Bronce

En la Edad del Bronce, niños trabajaban en las minas de sal que hoy forman parte de Austria. Aunque la arqueología suele centrarse en hombres y mujeres prehistóricos, la infancia ha sido un tema casi invisible. Sin embargo, esta tendencia está cambiando.

En la última reunión anual de la European Association of Archaeologists (EAA), celebrada en Barcelona en septiembre de 2018, los arqueólogos especializados en arqueología y antropología, Mélie Le Roy del Laboratorio Mediterráneo de Prehistoria (UMR 7269) y Caroline Pollet de la Université Libre de Bruxelles, presentaron sus hallazgos.

«Muchos restos demuestran que niños, incluso de corta edad, fueron empleados en tareas especializadas desde tiempos muy remotos», explicó Le Roy a Sciences et Avenir. «Se trata de huellas en ladrillos, cerámicas o marcas óseas que indican gestos repetitivos».

Hans Reichsteiter, del Museo de Historia Natural de Viena, añadió que los niños fueron explotados en las minas de sal austriacas desde la Edad del Bronce.

Pruebas materiales

Se halló un gorro de cuero datado entre 1000 y 1300 a.C., junto a pequeños picos de minería en los fondos de las galerías más profundas. Estos hallazgos sugieren que niños muy pequeños trabajaban en ambientes extremadamente difíciles, incluso antes de lo que se pensaba.

«Por su pequeño tamaño podían adentrarse en espacios inaccesibles para los adultos», comentó Le Roy.

Marcas dentales en el Neolítico

El trabajo infantil: una nueva línea de investigación para la arqueología

El análisis de prácticas funerarias en sitios megalíticos del sur de Francia (6000‑2000 a.C.), como el dólmen de Gabaine en Labeaume (Ardèche), reveló dientes de niños muy pequeños con surcos característicos. Según Le Roy, esas abrasiones se forman cuando se usan los dientes para estirar o suavizar tendones o fibras vegetales, probablemente para coser ropa de piel.

Los dientes, conocidos como "quenottes", datan de entre 3500 y 2500 a.C. y pertenecen a dos niños de entre cuatro y nueve años, constituyendo uno de los testimonios más antiguos del trabajo especializado infantil.

Situación actual

Hoy en día, alrededor de 150 millones de niños siguen trabajando en todo el mundo, pese a que la normativa internacional lo prohíbe (fuente UNICEF).