En la antigua ciudad maya de Tikal, los habitantes desarrollaron un método sorprendente para purificar el agua que todavía tiene aplicación hoy en día.

Un depósito esencial para la supervivencia
Situado en el noreste de lo que hoy es Guatemala, el reservorio Corriental era uno de los más grandes de la zona, con una capacidad aproximada de 58 000 000 L. Construido sobre piedra caliza porosa, Tikal enfrentaba escasez de agua durante la mayor parte del año, especialmente en periodos de sequía.
La solución de los mayas: cuarzo y zeolita
Un estudio de la Universidad de Cincinnati, publicado el 22 de octubre de 2020 en Scientific Reports, reveló que los mayas utilizaban una combinación de cuarzo y zeolita (un cristal microporoso de silicio y aluminio) como un tamiz molecular. Este filtro atrapaba microorganismos patógenos, compuestos nitrogenados, metales pesados como el mercurio y otras toxinas.
Según los investigadores, "un simple filtro de cuarzo grueso habría clarificado el agua, pero no habría eliminado los microbios ni los contaminantes solubles. La zeolita fue la pieza clave del sistema de purificación de Corriental".
Origen de los materiales
El análisis de los sedimentos del depósito mostró que el cuarzo y la zeolita provienen de una zona situada a unos 30 km al noreste de Tikal, lo que indica que los mayas importaban estos recursos específicamente para la filtración.
Un legado comparado con otras civilizaciones
Este hallazgo constituye el sistema de purificación de agua con zeolita más antiguo conocido. Mientras otras culturas contemporáneas empleaban ebullición, coladores de tela, recipientes cerámicos porosos o tamices de arena, los mayas ya contaban con una tecnología basada en la adsorción molecular.
Algunos tanques mayas no presentaban este filtro y mostraron contaminación por mercurio y algas, lo que los hacía impropios para el consumo, según investigaciones previas publicadas en Sciences et Avenir.
El sistema de Tikal desapareció en algún momento, probablemente por la pérdida de acceso a los materiales necesarios, pero su ingenio sigue siendo un referente de la capacidad de adaptación de las civilizaciones antiguas.