Una enigmática figurilla de bronce, que representa sin duda a una mujer desnuda, fue descubierta en el noreste de Alemania, en el sitio de la batalla más antigua conocida de Europa. ¿Qué función pudo haber tenido esta pacífica estatuilla, creada hace unos 2.700 años, 600 años después del violento conflicto que marcó el valle del río Tollense?

La pieza, de casi 15 cm de altura y 155 g de peso, está apenas corroída tras haber permanecido siglos bajo el turba del río Tollense. Presenta una cabeza óvalo con una nariz prominente, ojos representados por dos pequeños botones y senos marcados de forma similar. Los brazos, sin manos, forman semicírculos; la cintura está acentuada por un cinturón que duplica los anillos del cuello; la vulva se indica con un fino grabado y un leve corte vertical; las piernas están flexionadas con las rodillas sobresaliendo. No puede estar de pie, pero su carácter femenino es indudable.
Una “diosa del collar” entre el Báltico
Los arqueólogos la catalogan como una “diosa del collar”, un tipo de figurilla que se ha encontrado en trece ejemplares distribuidos a lo largo de la costa del Mar Báltico y sus ríos tributarios. Los otros hallazgos provienen de Dinamarca (isla de Seeland), Suecia (Skåne y Västra Götaland) y, a pocos 35 km de aquí, de Klein Zastrow. Las dos piezas alemanas son las más grandes y la de Tollense la más pesada.
Esta dispersión sugiere que las figuras no provienen de un único taller, sino que su origen común radica en rutas de comunicación del Báltico occidental, donde interactuaban Pomerania occidental y la región del estrecho de Öresund. Los investigadores proponen que estas rutas estaban vinculadas a embarcaciones tipo “Hjortspring”, habituales en grabados rupestres de la época.

Figurillas halladas en Skåne. © Christer Ählin / Historiska Museet Stockholm
Los collares torcidos como pista cronológica
El rasgo más revelador es el par de anillos que rodean el cuello. Hacia el final de la Edad del Bronce, los torques torcidos (Wendelringe) se depositaban en pares en los pantanos como ofrendas funerarias; algunas mujeres los llevaban como adornos. En varias de las figurillas suecas, los collares presentan muescas alternadas que confirman su naturaleza torcida. Este detalle permite datar todas las estatuillas aproximadamente a finales del siglo VII a.C.

Tipo de collar de la Edad del Bronce, torcido después de fundirse. © Sörmlands Museum
¿Diosa, medida o recuerdo ritual?
Los especialistas han planteado varias hipótesis:
1. Representación divina
Los primeros investigadores suecos la consideraron una diosa, pero su bajo nivel artístico y la escasez de ejemplares sugieren que no se trataba de un objeto de culto masivo.
2. Sistema de pesas
El arqueólogo Mats Malmer propuso que las figuras podrían haber servido como unidades de peso, estimando una masa base de 26 g. La figura de Tollense, con sus 155 g, encajaría en una serie de 6 × 26 g. No obstante, la gran variedad de formas y la falta de evidencia de pesas en la región hacen que esta teoría siga sin confirmarse.
3. Depósito conmemorativo
Todos los hallazgos provienen de áreas húmedas o pantanosas, lugares que en la cosmovisión de la época se consideraban portales al inframundo. Además, se encuentran cerca de antiguos corredores fluviales que facilitaban el intercambio y, en el caso de Tollense, de una calzada de piedra de unos 3 m de ancho construida a finales del siglo XIX a.C., posible origen del sangriento conflicto del siglo XIII a.C.
Por ello, los investigadores alemanes piensan que la figurilla pudo haberse depositado como ofrenda ritual para conmemorar la famosa batalla de Tollense, cuyo recuerdo habría perdurado en la memoria colectiva.
En cualquier caso, el misterio persiste: la figura sigue siendo un enigma que invita a seguir explorando la compleja red de contactos y creencias del Báltico occidental en la Edad del Bronce.