En el siglo XIX, los pioneros que cruzaban el Sendero de Oregón seleccionaban cuidadosamente los animales que los acompañarían, pues cada especie aportaba recursos esenciales para la supervivencia.
Bueyes
Los bueyes eran los principales animales de tiro en el Sendero de Oregón. Su gran fuerza les permitía arrastrar las pesadas carretas Conestoga, y podían alimentarse con una variedad de forrajes, lo que facilitaba su cuidado durante el largo viaje.
Vacas
Las vacas suministraban leche, carne y cuero. También se utilizaban ocasionalmente para tirar de los carros, aunque su capacidad de arrastre era menor que la de los bueyes.
Caballos
Los caballos servían tanto para montar como para tirar de los vagones. Eran más rápidos que los bueyes y las vacas, pero requerían más atención y eran más nerviosos.
Mulas
Las mulas, descendientes de un burro macho y una yegua, combinaban resistencia y fuerza. Resultaban ideales para los tramos difíciles del sendero y, al igual que los bueyes, podían subsistir con alimentos escasos.
Pollos
Los colonos llevaban pollos para obtener huevos, una fuente esencial de proteína que podía cocinarse de diversas maneras.
Cerdos
Los cerdos proporcionaban carne. El cerdo era un alimento básico en la dieta de los pioneros y su carne se podía conservar mediante salazón o ahumado.
Perros
Los perros cumplían funciones de caza, pastoreo y protección, y además eran compañeros leales que ayudaban a los viajeros a sobrellevar la soledad del camino.