Descubrimiento inesperado
Investigadores que buscaban fuentes de agua subterránea en la península árabe oriental, financiados por la Agencia de los Estados Unidos para el Socorro y el Desarrollo Internacional, detectaron por accidente los contornos de un asentamiento que parece tener más de 3.600 años.
Cómo se identificó el sitio
Utilizando imágenes de radar satelital de alta resolución (L‑band SAR) del satélite japonés ALOS‑1 y su sucesor ALOS‑2, los científicos de la Universidad del Sur de California (USC) y del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA identificaron una zona rectangular de 2 × 3 km, una de las mayores áreas potenciales de asentamiento halladas en Qatar.
El área, denominada Makhfia (término árabe que alude a un “lugar invisible”), no era visible con los instrumentos de observación tradicionales; sin embargo, su forma, textura y composición del suelo contrastaban marcadamente con el terreno circundante, lo que indicaba una intervención humana.
Datación y contexto histórico
El análisis de carbono de muestras de carbón vegetal recuperadas en el sitio sitúa la ocupación en al menos 3 650 años, coincidendo con la época de la civilización de Dilmun. El autor principal, Essam Heggy, del USC Climate and Water Research Center, describe el lugar como una “fortaleza natural rodeada de un terreno extremadamente accidentado”, lo que habría dificultado el acceso.
Importancia del hallazgo
Este descubrimiento sugiere la presencia de una comunidad sedentaria y de ingeniería avanzada en una zona que, hasta ahora, se consideraba exclusivamente nómada. Las propiedades del suelo difieren de las del entorno, lo que sugiere actividades de cultivo y paisajismo.
Ubicado lejos de la costa, en una zona donde la temperatura media de verano supera los 43 °C, el asentamiento se asemeja a encontrar “un oasis verde en medio del Valle de la Muerte”. Además, ofrece datos inéditos sobre fluctuaciones climáticas poco conocidas en la península y sobre cómo estas pudieron haber influido en la movilidad humana.
Gestión del agua y adaptación al clima
Los habitantes habrían dependido de la extracción de agua subterránea profunda, perforando fracturas en formaciones de piedra caliza y dolomita para regar sus cultivos y cubrir sus necesidades diarias. Este conocimiento avanzado del manejo del agua subraya una capacidad tecnológica notable para mitigar sequías en entornos desérticos.
Implicaciones paleo‑climáticas
El sitio permite reconstruir los cambios paleoclimáticos más recientes de la península oriental de Arabia. Aunque aún se desconoce la identidad exacta de la cultura y las causas de su desaparición, la presencia de carbón sugiere que incendios podrían haber sido uno de los factores.
Relevancia actual
El hallazgo cuestiona la idea de que los desiertos siempre fueron inhabitables. Heggy advierte que el aumento de la variabilidad climática en zonas áridas podría agravar la inseguridad alimentaria, los desplazamientos humanos y la degradación de los recursos hídricos.
Comprender cómo estas antiguas poblaciones mitigaron los extremos climáticos podría ofrecer lecciones valiosas para afrontar el cambio climático contemporáneo.
Perspectivas futuras
Heggy confía en que las próximas misiones de observación terrestre de la NASA, enfocadas en desiertos, brindarán nuevas capacidades de mapeo subsuperficial y permitirán profundizar en la evolución paleoclimática y la presencia humana en estos entornos.
Referencias
University of Southern California | Essam Heggy, Jonathan Normand, Elizabeth M. Palmer, Abotalib Z. Abotalib. “Exploring the nature of buried linear features in the Qatar peninsula: Archaeological and paleoclimatic implications”. ISPRS Journal of Photogrammetry and Remote Sensing, vol. 183, 2022, pp. 210‑227. DOI: 10.1016/j.isprsjprs.2021.10.007.