El método de tatuaje en Auschwitz
Los nazis marcaban a los internos del campo de concentración de Auschwitz con un número de prisionero tatuado en el antebrazo izquierdo. El número se aplicaba con un dispositivo manual de tatuar, que consistía en una aguja de metal fijada a un palillo de madera.
La tinta utilizada era una mezcla sencilla de carbón y agua. La aguja se introducía en la piel y, al moverla, la tinta se introducía en la herida, formando un tatuaje de aproximadamente medio centímetro de altura.
El número asignado correspondía al orden de registro del prisionero, sin relación alguna con su identidad, origen o antecedentes. Cada número era permanente y servía como medio de identificación para las autoridades nazis, al mismo tiempo que contribuía a la deshumanización de los internos.
Este proceso de tatuado era exclusivo de Auschwitz; en otros campos de concentración se empleaban métodos diferentes para identificar a los prisioneros.