Descubrimientos arqueológicos

ADN de poblaciones nativas americanas encontrado en los polinesios

Algunos polinesios presentan ascendencia genética amerindia, evidencia de un contacto antiguo que habría ocurrido alrededor del año 1200 d.C. con pobladores de Sudamérica.

ADN de poblaciones nativas americanas encontrado en los polinesios

La bahía de Matavai (Tahití), obra de William Hodges (1776). Gracias a su dominio de los vientos y corrientes, y sobre todo a la invención de la canoa con aleta, los navegantes polinesios cruzaron la inmensidad del Pacífico, llegando probablemente a las costas de Sudamérica.

El explorador noruego Thor Heyerdahl intuía esta conexión. Mitos incaicos mencionan la partida de un tal Tupac Yupanqui al mando de una flota de barcos hacia las islas del Pacífico, viaje que el antropólogo‑aventurero reprodujo con éxito en 1947 durante su famosa expedición a bordo del Kon‑Tiki, una balsa. ¡La genética ha confirmado por primera vez esos vínculos tempranos entre poblaciones nativas americanas y habitantes de Polinesia!

Análisis del genoma de 807 individuos

Un estudio publicado en Nature el 8 de julio de 2020 reveló que, entre los siglos XII y XIII (probablemente entre 1150 y 1240), embarcaciones provenientes de la costa de la actual Colombia alcanzaron islas del Pacífico a miles de kilómetros de distancia. Allí, esas poblaciones se mezclaron con los isleños, dejando una pequeña pero detectable huella genética. Las trazas de esta ascendencia amerindia se hallaron en los genomas de actuales habitantes de Mangareva y Pallisers (archipiélago de los Tuamotu), así como en Fatu Hiva y Nuku Hiva (islas Marquesas, Polinesia Francesa). Para obtener estos resultados, Alexander Ioannidis de la Universidad de Stanford y sus colaboradores analizaron los genomas de 807 personas de 17 poblaciones insulares del Pacífico y 15 grupos nativos americanos de la costa pacífica.

ADN de poblaciones nativas americanas encontrado en los polinesios

Bahía Hanafave, isla de Fatu Hiva, en las Marquesas (Polinesia Francesa). Crédito: Antoine Lorgnier / OnlyworldNet / Only France / AFP

Arqueólogos y antropólogos han debatido durante décadas sobre un posible vínculo entre Oceania y Sudamérica. La batata (Ipomoea batatas) había sido considerada la prueba más tangible de contacto. Este tubérculo emblemático de América tropical, cultivado desde hace 10 000 años, se llama de forma muy parecida tanto en lenguas polinesias como el maorí (kuumala) como en el quechua andino (kumara). El estudio señala: “Después de ese encuentro en el siglo XIII, poblaciones mestizas se trasladaron a otras islas, incluida Rapa Nui (Isla de Pascua), alrededor de 1380”.

ADN de poblaciones nativas americanas encontrado en los polinesios

Moáis tallados en la toba del cráter volcánico Rano Raraku, Isla de Pascua. Rapa Nui fue colonizada por polinesios, probablemente provenientes de las Marquesas. Crédito: Imagen/AFP

“Los polinesios orientales eran grandes navegantes en esa época”

La Isla de Pascua no habría sido el primer punto de encuentro entre navegantes polinesios y sudamericanos, como se había estimado. El contacto probablemente tuvo lugar en Fatu‑Hiva, en las Marquesas, alrededor de 1150. Fue una travesía similar la que realizó el naturalista noruego Thor Heyerdahl, quien partió del puerto de Callao (Perú) y alcanzó, tras 101 días, el atolón marqués de Raroia.

ADN de poblaciones nativas americanas encontrado en los polinesios

Thor Heyerdahl y su tripulación en la balsa “Kon‑Tiki”, 1947. Crédito: Stringer/Scanpix Norway/AFP

Curiosamente, el ADN de un grupo indígena colombiano actual (los Zenu) coincide estrechamente con el hallado entre los polinesios. El estudio no resuelve si los navegantes polinesios viajaron al este y llegaron a Colombia antes de mezclarse con los nativos, o si los sudamericanos se desplazaron hacia el oeste, impulsados por la Corriente Ecuatorial del Sur. “Los polinesios orientales eran grandes navegantes y probablemente tenían una mayor maestría en la construcción de canoas oceánicas que los pueblos costeros colombianos de la época. No tenían razón para detener su búsqueda una vez descubiertas las islas polinesias, y fueron ellos, a mi juicio, quienes llegaron a las costas americanas”, comenta el arqueólogo especializado en Oceanía Jean‑Christophe Galipaud (IRD, Museo Nacional de Historia Natural de París), citado por Sciences et Avenir. Según Lars Fehren‑Schmitz, genetista de la Universidad de California, Santa Cruz, el estudio constituye “la evidencia más convincente que he visto hasta ahora”.