Un personaje singular en la historia de China
Cao Cao (155‑220 d.C.) fue una de las figuras más complejas y decisivas de la dinastía Han. Primer ministro destacado, gran estratega militar, poeta y, tras su muerte, emperador póstumo bajo el nombre de Wu de Wei, su vida marcó la fundación del reino de Wei y el inicio del periodo de los Tres Reinos.
Primeros años y ascenso
Nacido en Qiao (actual Bozhou) en el año 155, Cao Cao creció bajo la protección del influyente eunuco de la corte Cao Teng, quien le cedió su apellido. Desde joven mostró una astucia sin escrúpulos que, según un famoso adivino, le auguraba un brillante futuro político, aunque algo torpe en el campo de batalla.
Al incorporarse al ejército como capitán, impuso una disciplina férrea sin distinción de clases. En 184 fue enviado a Yingchuan para sofocar la rebelión de los Turbantes Amarillos, un levantamiento campesino de carácter taoísta provocado por la hambruna. Su actuación despiadada le valió el cargo de gobernador del condado de Dong, aunque fue destituido más tarde por sus vínculos familiares con la Emperatriz Song, caída en desgracia.
Conflictos con la corte y la guerra contra Dong Zhuo
Tras la muerte del emperador Ling, se reavivaron las tensiones entre la facción militar y los eunucos. Cao Cao redactó un informe denunciando la corrupción, lo que culminó en el asesinato de varios generales y en el golpe de Estado de Dong Zhuo, quien instaló a Xian Di como emperador títere. Cao Cao se negó a aceptar el usurpador, abandonó la capital y, desde Chenliu, organizó un ejército para enfrentar a los usurpadores.
Con el apoyo de varios señores de la guerra, la coalición logró derrotar a Dong Zhuo, asesinado en 192 por su hijo adoptivo. China se sumió en una guerra civil de carácter regional, durante la cual Cao Cao fue acumulando poder.
La batalla de Guandu y la consolidación del poder
En el año 200, el prestigioso general Yuan Shao marchó contra la nueva capital, Xuchang, con cien mil hombres. Cao Cao, con apenas veinte mil, se apoyó en dos ventajas decisivas: la creación del shijia, una estructura militar jerárquica y bien entrenada, y la elección del terreno de Guandu, junto al río Amarillo. A pesar de la inferioridad numérica, obtuvo una victoria sin precedentes que consolidó su dominio.
Yuan Shao murió poco después; sus hijos se disputaron la herencia y Cao Cao, hábilmente, los derrotó por separado, eliminando a sus rivales y quedando como la autoridad suprema en el norte.
Derrota en la Batalla de los Acantilados Rojos
En 208, las fuerzas aliadas de Liu Bei y Sun Quan se enfrentaron a Cao Cao en la famosa batalla de los Acantilados Rojos (Chibi). Aunque Cao Cao disponía de una supuesta cifra de 800.000 hombres, los historiadores estiman que eran alrededor de 200.000, muchos de los cuales eran reclutas poco fiables. El enemigo, con unos 50.000 soldados, utilizó barcos incendiarios para quemar la flota de Cao Cao, provocando una catástrofe.
La retirada resultó desastrosa: las lluvias convirtieron los campos en pantanos, atrapando a los soldados en el barro y facilitando su aniquilación. Cao Cao, que había perdido a su estratega Guo Jia antes del combate, culpó a Zhou Yu por el fracaso.
Últimos años y legado
Aunque el norte y el sur mantuvieron una rivalidad secular, Cao Cao conservó y amplió su poder, acumulando títulos y feudos. En 216 fue nombrado rey de Wei, una de las tres entidades que conformarían el periodo de los Tres Reinos: Wei, Shu y Wu. Murió en Luoyang en el año 220, a los 65 años, y su hijo Cao Pi depuso al último emperador Han, fundando la dinastía Wei y otorgándole a su padre el título póstumo de emperador Wu de Wei.
Descubrimiento de la tumba
En 2009, obreros que extraían barro para fabricar ladrillos dieron a luz a una tumba de aproximadamente 740 m² en Xigaoxue, provincia de Henan. Sobre la entrada se halló una placa con la inscripción «Rey Wu de Wei», y el sitio contenía más de 250 objetos de oro, plata, cerámica, pinturas y armas. Sin embargo, el cuerpo del señor de la guerra no se encontraba.
Hallazgo de los restos mortales
Tras años de excavaciones meticulosas, a finales de marzo de 2018 los arqueólogos descubrieron una cámara subterránea con los restos de un hombre de unos sesenta años acompañado de dos mujeres. El Instituto Provincial de Patrimonio Cultural y Arqueológico de Henan confirmó una alta probabilidad de que esos huesos correspondieran a Cao Cao. Junto a ellos se halló otro esqueleto masculino que podría ser su hijo mayor, Cao Ang.
Las autoridades planean construir un museo en el propio sitio para exhibir los hallazgos. Se estima que la inauguración será dentro de tres años.