Descubrimientos arqueológicos

Las misteriosas estatuas prehistóricas de Ain Ghazal, creadas hace 10 000 años

Descubrimiento del sitio

En 1974, durante la construcción de la autopista que une Amán y Zarqa (Jordania), se hallaron los restos de un amplio asentamiento neolítico de unos 10 000 años de antigüedad, donde cazadores‑recolectores coexistían con una incipiente agricultura.

El yacimiento, situado en los márgenes de Amán, entre los barrios de Tariq y Basman, fue excavado en 1982, aunque ya había sufrido daños por la obra de la carretera y la expansión urbana posterior.

Hallazgos más importantes

Las excavaciones, que se prolongaron hasta la década de 1990, revelaron varios pozos o fosas que contenían una serie de estatuas antropomorfas de yeso. Estas piezas forman el conjunto conocido como estatuas de Ain Ghazal, consideradas entre las esculturas de gran tamaño más antiguas del mundo.

Las misteriosas estatuas prehistóricas de Ain Ghazal, creadas hace 10 000 años

Los dos grupos de estatuas

Se descubrieron 15 bustos y 15 figuras completas (más 2 cabezas sueltas) enterrados en dos fosas diferentes, separadas por unos 200 años. Todas datan aproximadamente entre el 7200 y el 6500 a.C., aunque su finalidad sigue sin conocerse.

Construcción y materiales

Las figuras fueron modeladas en yeso blanco sobre un núcleo interno formado por haces de cañas y juncos del cauce del río Zarqa, atados con cuerdas. Cabezas, torsos y piernas se elaboraron por separado, se ensamblaron y se recubrieron de yeso. Con el paso de los milenios, el núcleo de caña se descomponía, dejando un interior hueco.

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Los ojos, de forma abierta, estaban hechos con conchas. Se utilizó un material bituminoso negro para los iris y para rellenar los surcos alrededor de los globos oculares, realzado con un pigmento verde raro, la dioptasa.

Aspecto y decoración

Representan hombres, mujeres y niños, sin énfasis en rasgos sexuales. Tres bustos presentan dos cabezas; la única parte modelada con detalle son los rostros. Muchas estatuas fueron pintadas para indicar pelo, vestimenta y resaltar rasgos faciales; las cabezas estaban cubiertas por una especie de peluca.

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No son de tamaño natural, pero sí relativamente grandes: la más alta alcanza casi un metro, aunque su grosor es de apenas 10 cm. Fueron diseñadas para verse de frente, lo que habría provocado su rápido deterioro si se hubieran exhibido al aire libre. Su buen estado sugiere que fueron intencionalmente enterradas.

Diferencias entre los dos hallazgos

Las estatuas del primer pozo son más naturalistas, con brazos y posturas curvilíneas; además, presentan más uso de pintura. Las del segundo pozo son más grandes, angulares, carecen de brazos y presentan rasgos faciales más uniformes, lo que indica que podrían representar figuras simbólicas más que individuos.

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Los bustos de doble cabeza aparecen exclusivamente en el segundo pozo y, según el arqueólogo Steven Mithen, podrían aludir al dios babilónico Marduk, descrito con dos cabezas en la literatura mesopotámica.

Destino de las esculturas

Tras su descubrimiento, el conjunto del primer pozo fue enviado al Royal Archaeological Institute de Gran Bretaña y el del segundo al Smithsonian Institution de Nueva York para su restauración. Una vez finalizados los trabajos, ambas colecciones regresaron al Museo Jordano de Amán, aunque algunas piezas están en préstamo a museos como el Louvre o el British Museum.

Además de estas figuras, en el mismo yacimiento se hallaron otras esculturas antropomorfas y animales de barro. En total se recuperaron 195 piezas, de las cuales 155 representan animales domésticos.