El complejo funerario de Qin
El conjunto funerario del primer emperador de la dinastía Qin (siglo III a.C.) es uno de los sitios arqueológicos más célebres del mundo, sobre todo por el ejército de terracota que debía acompañar al monarca al más allá. Sin embargo, el propio mausoleo nunca ha sido excavado; los científicos chinos prefieren dejarlo intacto, como explicamos en un artículo anterior.
Las "pirámides" de la dinastía Han
Los sucesores de la dinastía Qin, los emperadores de la dinastía Han Occidental, eligieron ser enterrados bajo estructuras de forma piramidal. Estas construcciones siguen visibles hoy en la zona noroeste de Xi’an, a lo largo del río Wei. El conjunto incluye también tumbas de reinas y miembros de la familia real, superando los 40 monumentos. Hasta la fecha sólo dos de ellos han sido excavados, y aun parcialmente.
Metodología del estudio
Un nuevo trabajo publicado en Archaeological Research in Asia y dirigido por Giulio Magli (Escuela de Arquitectura, Urbanismo e Ingeniería del Politécnico de Milán) emplea imágenes satelitales combinadas con trabajo de campo para recopilar datos sobre la orientación de las bases piramidales. En Egipto, las pirámides están alineadas con gran precisión hacia los puntos cardinales, reflejo de la fuerte relación entre la religión egipcia y el cielo, en especial con las estrellas circumpolares.
Resultados: dos tipologías de orientación
Aunque los emperadores chinos también afirmaban su poder como un mandato directo del cielo, esperando que sus tumbas se orientaran al norte geográfico, el estudio revela dos patrones distintos:
- Orientación cardinal: un grupo de monumentos está alineado con precisión a los puntos cardinales, tal como se anticipaba.
- Desviación al oeste: otro grupo muestra una desviación constante hacia el oeste del norte verdadero, siempre en la misma dirección.
Esta segunda tipología no puede explicarse por errores de los astrónomos o arquitectos chinos, que ya utilizaban la brújula, ni coincide con los datos paleomagnéticos.
Interpretación astronómica
Los autores proponen que los constructores de las pirámides con desviación apuntaron no al polo celeste de su época (que entonces no coincidía con ninguna estrella brillante), sino a la futura posición del polo: la estrella Polaris, la Estrella Polar. La precesión del eje terrestre desplaza lentamente el punto al que apunta el eje, y los astrónomos chinos conocían este fenómeno. En la época de los Han, el polo celeste estaba a varios grados del norte geográfico, una distancia que coincide con la desviación observada en las pirámides.

